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El visitante nocturno: Los viajes a la cama de los padres

Publicado el miércoles, 23 de septiembre de 2009. Autor: Elizabeth Pantley

Si en tu casa oyes un “cloc-cloc-cloc” en el pasillo cuando tu hijo sale de su habitación para trepar a tu cama en mitad de la noche, ten por seguro de que no eres la única. Es perfectamente normal para un niño pequeño que busque en sus padres el confort y la seguridad que necesita. Es una señal de su confianza y profundo amor hacia ti. Y también es perfectamente normal que los padres provean de ese confort y seguridad llevando al niño a su cama o acompañándole en su propia cama.

Hay diferentes maneras respetuosas de animar a tu hijo a que permanezca en su cama toda la noche, pero, antes de introducir estas ideas, es preferible que evalúes la situación. Querría preguntarte que pensaras las respuestas a las siguientes preguntas:

  • ¿Estáis tú, tu pareja y tu hijo durmiendo bien?
  • ¿Si nadie más en el mundo supiera o le importara lo que estáis haciendo, estaríais contentos con la rutina que tenéis ahora?
  • ¿Las visitas de tu hijo están interfiriendo demasiado en vuestra intimidad de pareja?
  • ¿Estás pensando en hacer cambios porque quieres un cambio y porque es lo correcto para tu familia, o simplemente para satisfacer un amigo, pariente u otra persona?
  • Si esta noche tu hijo de repente empezara a dormir toda la noche en su propia cama, ¿cómo te sentirías: muy contenta, feliz, un poco triste, muy triste o deprimida?
  • ¿Qué es lo que concretamente te molesta de las visitas nocturnas de tu hijo?
  • ¿Por qué te visita tu hijo por la noche? ¿Es simplemente un hábito? ¿O son miedos, pesadillas, ansiedad de separación, dolor de dientes, o cualquier otro problema que le hace levantarse y buscarte?

El primer paso es ponderar estas cuestiones y examinar tus sentimientos reales sobre la situación. A menudo, la ambivalencia y frustración llevan a no tomarse un tiempo para identificar lo que sientes en realidad y plantearse un objetivo claro y una propuesta concreta para tus acciones. Una vez tengas un conocimiento más conciso de tus ideas y las de tu pareja, elige uno de estos objetivos:

  • Vamos a continuar como estamos, sin culpa ni preocupación, durante los próximos x meses. Tras este tiempo, reevaluaremos la situación y tomaremos una nueva decisión.
  • No tenemos prisa, pero querríamos empezar a hacer cambios. Comenzaremos a hacer cambios graduales y anticiparemos que en x meses, nuestro hijo dormirá toda la noche en su cama.
  • Queremos cambiar ya mismo, tan pronto como sea posible, así que nos comprometemos a seguir un plan y a seguirlo cada noche.

No envíes mensajes confusos
Si has compartido tu cama con tu amoroso hijo, tanto si ha sido desde el nacimiento como recientemente, te puedo casi garantizar que, a pesar de que hayas decidido sacarlo de tu cama, hay una pequeña parte de ti que no quiere dejarle marchar. Es completamente normal, dada la maravillosa experiencia de compartir la cama con tu hijo. De todas formas, si realmente quieres que tu hijo duerma en su propia cama, tendrás que reservarte estas emociones. No cometas los errores que estas familias hicieron durante el proceso de cambio. Se han cambiado los nombres para protegerles de la vergüenza.

  • Sharon informó que utilizando las ideas de su plan de sueño estaban teniendo un gran éxito con su hija, Kayla, para que durmiera en su cama. “¡Lo hizo durante una semana entera y yo estaba muy contenta! Esta noche, se estaba preparando para ir a su propia cama, cuando mi marido, como premio, le ofreció ir a dormir a… ¡nuestra cama! Así que no tengo que decir que ahora estamos donde empezamos con incluso un poco más de resistencia.”
  • “¡No puedo creer lo que hice!” El nuevo mensaje de Marisa llegó justo una semana después de que me enviara un correo electrónico para decirme que Gracia estaba haciendo muchas menos visitas a la cama de su mamá durante la noche. “Me levanté la pasada noche y me di cuenta de que Gracia estaba pasando otra noche en su propia cama. La echaba tanto de menos de mi lado, que fui a su habitación y ¡me puse en su cama con ella! Esta noche, cuando vayamos a dormir, estoy segura de que me pedirá que ¡duerma en su cama con ella otra vez! ¡Creo que acabo de generar un nuevo problema! Por favor, ¡ayuda!

¡Está bien hacer un cambio!
Para aquellos que todavía estáis conmigo, o sea, para los que habéis decidido que toca trasladar a vuestro pequeñín de la cama familiar y decir adiós a todos esos codazos y patadas, dejadme deciros que es perfectamente correcto que hagas este cambio. No hay ninguna edad correcta o situación para ajustarse a ello, es sólo un criterio de elección: si estás listo, lo estás. Tu hijo está obviamente bien cuidado, amado y seguro, y esos sentimientos no cambiarán si usas un método sensible y amoroso para que tu niño duerma en su propia cama toda la noche.

¿Qué hacer ahora?
Hay varias maneras de dejar a tu niño en su propia cama toda la noche. Como cada niño es distinto y cada situación es diferente, cada familia lo abordará de manera particular y exclusiva. Lo que sigue es una lista de ideas para elegir. Toma una, dos o más que te parezcan adecuadas y dales una oportunidad de verdad. Sé paciente y mantente en tu plan. Las próximas semanas o meses verás mejoras. La velocidad a la que estas mejoras ocurran dependerá de la personalidad de tu hijo y de la motivación que te impulse a seguir con este plan.

Las soluciones
Lo que sigue es una lista de ideas que han funcionado en otras familias como la tuya. Puedes elegir ideas individuales de esta lista, o combinar esto o aquello, para crear una solución exclusiva para ti.

  • De la cama al suelo y de aquí a su habitación
    Si no te importa que el niño venga a tu habitación durante la noche pero te gustaría que no estuviera en tu cama, prepárale un lugar en tu habitación. El lugar puede ser tan sencillo como un futón y una manta en el suelo, un colchoncillo enrollable o una estora con un saco de dormir y una almohada.

    Durante la noche, si se le olvida el nuevo plan y sube a la cama contigo, simplemente ayúdale a volver a su lugar y recuérdale que es donde tiene que estar. Es perfectamente correcto que te tumbes a su lado al principio; le ayudará a acostumbrarse a esta nueva rutina.
  • El achuchón matutino
    La idea es trasladar la visita de tu hijo a medianoche a una hora más aceptable por la mañana. Muchos padres, además, también disfrutan de este plan, puesto que no tienen que perderse esos achuchones y cariñitos por completo, pero después de haber pasado una buena noche durmiendo.

    Dile a tu hijo que puede entrar cuando “haya luz afuera”. Esto funciona si la luz del día aparece en el momento adecuado para ti. Otra idea es poner una música o una alarma suave a una hora aceptable. Explícale: “Si la música suena, puedes venir a nuestra cama. Si está todo en silencio, por favor, vuelve a dormir hasta que suene la música.”

  • La promesa del fin de semana
    Cuéntale a tu hijo que si permanece en su cama durante toda la semana, podrá dormir contigo el fin de semana o el sábado. Cuelga un calendario y déjale poner una estrella cada día que duerme toda la noche sin despertarte. Pon algo especial en los días del fin de semana.

    Esta idea funciona muy bien para algunos niños que les gusta mucho dormir en la cama familiar los fines de semana. Para otros, en cambio, les parece demasiado difícil separar las noches que de las que no pueden. Si crees que puede funcionar con tu niño, inténtalo.
  • El efecto rebote
    Es una buena idea para aquella familia que quiere hacer un cambio rápido en su rutina nocturna, y para aquel padre que quiere que su hijo salga de su cama en más o menos una semana.

    Justo antes de que empiece la rutina de irse a la cama, explícale brevemente porque quieres que permanezca en su cama. Por ejemplo: “Cuando vienes a mi habitación durante la noche, me despiertas y luego estoy malhumorado.” Y dile que quieres que esté en su cama toda la noche. Empieza la noche con una rutina agradable y pacífica. Acábala con tu hijo en su cama. Siempre que se despierte, CADA VEZ que se levante, devuélvele a su cama de una manera calmada, amorosa y en paz. Dale besos, abrazos, acaricia su espalda. Incluso, si es necesario, siéntate o túmbate a su lado hasta que se vuelva a dormir. Elige una frase clave para repetírsela varias veces, como “Es hora de dormir. Mamá te quiere mucho. Por favor, quédate en tu cama y sueña cosas bonitas.”

    Puede que tengas que repetirlo hasta diez veces o más las primeras noches, pero con insistencia, deberías asistir a una rápida reducción de las visitas nocturnas.
  • Motivación con un regalo
    Las encuestas sobre el sueño muestran que la mayoría de niños pequeños pueden tener una gran motivación para cambiar si se les ofrece un regalo, lo cual no es un gran descubrimiento para ti si tienes un niño pequeño. La idea de los adhesivos ha sido siempre muy popular. Compra un calendario y ponlo en un lugar visible en la pared. Permítele a tu hijo poner un adhesivo (estrella, círculo o lo que sea) cada mañana sobre el día que ha permanecido en su propia cama.

    El objetivo de tu hijo debe ser conseguir un cierto número de adhesivos, que puedes definir tú, pero no tendría que ser demasiado alto para que no perdiera el interés durante la espera. Puedes empezar con un número pequeño, por ejemplo 3, hasta subirlo a 10. Cuando se han enganchado el número mágico de adhesivos en el calendario, el niño tiene un premio. Puede ser un helado, un juguete o un privilegio especial.

    La duración del proceso dependerá de la necesidad que tenga el niño de estar contigo durante la noche. Le puede parecer que tú eres mucho mejor regalo que cualquier juguete que le puedas ofrecer… ¿y no es maravilloso ser amado tanto?

Extraído del libro "The No-Cry Sleep Solution for Toddlers & Preschoolers", de Elizabeth Pantley, con permiso de la autora.


Sobre Elizabeth Pantley
Elizabeth Pantley es una popular escritora sobre temas de educación y sueño infantil. Autora de ocho libros traducidos a 18 idiomas, actualmente dirige Better Beginnings, una empresa familiar sobre educación.

Documentos de Elizabeth Pantley publicados en Crianza Natural

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