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Colecho, hazlo posible y seguro

Publicado el miércoles, 23 de septiembre de 2009. Autor: Elizabeth Pantley

Pregunta:
Estamos esperando nuestro primer hijo pronto y estamos pensando en usar una cama familiar. Hemos investigado sobre los “por qués” y hay bastante información. ¿Pero cuáles son los trucos prácticos? ¿Cómo lo montamos?

Aprende sobre ello
La cama familiar, colecho o compartir la cama, no importa como lo llames, significa que tu hijo duerma contigo o muy cerca de ti. La cama familiar se está convirtiendo en algo cada vez más habitual (o tal vez siempre lo había sido, pero hasta ahora nadie había hablado de ello). Compartir el sueño es muy popular entre los padres (particularmente madres lactantes) de bebés pequeños que se despiertan por la noche, pues permite que los padres no tengan que levantarse de la cama, y hacer paseos arriba y abajo por los pasillos. El colecho también es popular entre los padres de niños mayores, con los que disfrutan de su cercanía durante la noche.

¡Hay tantos tipos de camas familiares como de familias! Aquí hay algunos de los sistemas más habituales:

  • La cama familiar: Los padres y el bebé duermen en la misma cama – normalmente más grande de lo normal.
  • Lado a lado: El niño duerme en un colchón o futón en el suelo al lado de la cama de los padres.
  • Sidecar: Un moisés o cuna se engancha a la cama de los padres, normalmente con uno de los lados de la cuna retirado.
  • Habitación compartida: El bebé y los padres tienen camas separadas en la misma habitación.

El uso de estos sistemas también varia en cada casa. Alguna de las situaciones habituales son:

  • Sueño compartido con el bebé durante la noche y las siestas.
  • Sueño parcialmente compartido durante las siestas o el sueño nocturno, con el bebé en la cuna, moisés u otros sitios durante esos otros momentos.
  • La cama doble de mamá es una situación habitual en la que la madre tiene un sitio donde duerme con el bebé y otro donde duerme con su pareja. Ella va cambiando de cama según la frecuencia de despertares del bebé y lo cansada que esté.
  • Las camas musicales son otro sistema habitual. Hay varias camas en diferentes habitaciones y los padres y sus bebés van cambiando de sitio en sitio dependiendo de la situación de cada noche.
  • La cama familiar ocasional ocurre cuando el bebé tiene su propia cuna o cama, pero es bienvenido en la cama de sus padres cuando tiene una pesadilla, se siente enfermo o necesita de más cariño o atenciones.
  • La cama de hermanos es habitualmente la continuación de la cama familiar. Los hermanos mayores comparten el sueño con los demás cuando ya superan la necesidad de la cama de sus padres o el sistema de sidecar.

Cómo decidir
Cada familia tiene diferentes necesidades nocturnas. No hay un único sistema que funcione para todos los bebés y padres. La clave es encontrar la solución que haga sentir bien a todos los miembros de la familia.

Es muy importante descartar la necesidad o deseo de satisfacer la percepción de otra persona de lo que tú deberías hacer. En otras palabras, no importa lo que tus parientes, vecinos, pediatra o escritor favorito diga sobre los sistemas de sueño, la única respuesta “correcta” es aquella que funciona para la gente que vive en tu casa.

Hazlo seguro
Si decides tener a tu bebé durmiendo contigo durante las siestas o por la noche, deberías seguir las siguientes instrucciones de seguridad:

  • Tu cama debe ser absolutamente segura para tu bebé. La mejor opción es poner el colchón en el suelo, asegurándote de que no hay lugares donde el bebé pueda quedarse atrapado. Comprueba que tu colchón es plano, firme y suave. No permitas dormir al bebé en una superficie blanda, como una cama de agua, sofá, con cojines u otras superficies flexibles.
  • Asegúrate de que las sábanas ajustables están seguras y no se pueden desprender.
  • Si la cama está alzada del suelo, utiliza barreras con mallas para prevenir que el bebé caiga rodando de la cama, y ten especial cuidado en que no haya espacio entre el colchón y el cabezal o el final de la cama. Algunas barreras diseñadas para niños no son seguras para bebés porque tienen espacios en que pueden atrapados.
  • Si la cama está situada contra una pared o algún mobiliario, comprueba cada noche que no hay espacio entre el colchón y la pared o el mueble, por donde el bebé se podría colar.
  • Los niños deberían situarse entre la madre y la pared o barrera. Los padres, hermanos y los abuelos no tienen la misma sensibilidad instintiva de la situación del bebé como las madres. Mamás, vuestro bebé puede despertaros con un mínimo movimiento o ruido. Si te das cuenta de que estás tan profundamente dormida que sólo te despiertas cuando tu bebé grita llorando, puedes considerar seriamente cambiar a tu bebé a la cuna junto a tu cama.
  • Utiliza un colchón grande para proveer de suficiente espacio para el movimiento de todos.
  • Considera la situación de sidecar donde el moisés o cuna del bebé se ajusta al lado de la cama como la principal opción.
  • Asegúrate de que el dormitorio del bebé y cualquier otra habitación donde el bebé vaya a tener acceso, es segura para el bebé (imagínate al bebé saliendo de la cama y explorando la casa mientras duermes. Incluso si nunca lo ha hecho todavía, ¡puedes estar segura de que algún día lo hará!)
  • Nunca duermas con el bebé si has tomado alcohol o cualquier tipo de droga o medicina, roncas mucho o si sufres de falta de sueño y encuentras dificultad en despertarte.
  • No duermas con tu bebé si eres una persona de gran tamaño, ya que el sobrepeso de los padres ha sido determinado como un factor de riesgo en una situación de colecho. Si bien no es posible dar una relación concreta entre los pesos de los padres y el del bebé, comprueba como el bebé y tú os sentís uno al lado del otro. Si el bebé rueda hacia ti, si el colchón se hunde en exceso o si sospechas de cualquier otra situación peligrosa, no tomes riesgos y traslada al bebé a un moisés o cuna al lado de la cama.
  • Quita todas las almohadas y mantas durante los primeros meses. Sé extremadamente cautelosa cuando añadas almohadas o mantas a medida que tu bebé crezca. Viste al bebé y a ti misma cálidamente. (Un consejo para madres que amamantan: utiliza una camiseta vieja, mejor de cuello alto, cortándola por la mitad hasta la línea del cuello como una camiseta extra para mayor calidez.) Recuerda que el calor del cuerpo aumentará la temperatura durante la noche. Asegúrate de que el bebé no se sobrecalienta.
  • No lleves camisones o pijamas con cintas o cuerdas. No lleves joyas y, si tu pelo es largo, recógelo.
  • No uses perfumes o lociones fuertes que puedan afectar los delicados sentidos del bebé.
  • No permitas que ningún animal doméstico duerma en la misma cama que el bebé.
  • No dejes nunca al bebé solo en una cama de adultos excepto si es perfectamente segura (por ejemplo, poniendo al bebé en un colchón en el suelo en una habitación segura, cuando tú estás cerca o escuchando con un interfono fiable).
  • Por el momento no hay ningún sistema de seguridad especial para proteger a un bebé en una cama de adultos. Sin embargo, como resultado de la gran cantidad de padres que quieren dormir de una manera segura con sus bebés, hay cada vez más inventos en los catálogos para bebés.

Cuándo hacer los cambios
Las situaciones sobre el sueño tienden a sufrir un proceso de transformación durante los primeros años de vida del bebé. Algunas familias deciden conscientemente elegir el colecho como sistema para dormir con sus bebés hasta que notan que están listos para dormir solos. Otras familias trasladan a sus hijos a una cuna para satisfacer su necesidad de sueño privado. El mejor consejo es seguir tus necesidades de cada momento y ajustarte a cada una de ellas con aquello que funcione mejor para ti.

Este artículo es un extracto del libro Gentle Baby Care de Elizabeth Pantley (McGraw-Hill, 2003), reproducido con su permiso.


Sobre Elizabeth Pantley
Elizabeth Pantley es una popular escritora sobre temas de educación y sueño infantil. Autora de ocho libros traducidos a 18 idiomas, actualmente dirige Better Beginnings, una empresa familiar sobre educación.

Documentos de Elizabeth Pantley publicados en Crianza Natural

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