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El pinzamiento tardío del cordón umbilical

Publicado el miércoles, 14 de febrero de 2018. Revisado el miércoles, 14 de febrero de 2018.
Autor: Tracy Cassels

En el escenario actual del parto, acabas de dar a luz y el médico inmediatamente pinza el cordón y espera al alumbramiento de la placenta para cortarlo. Sin embargo, esto no es lo normal en todo el mundo (aunque, evidentemente, existe gran variedad de prácticas en lo que se refiere al pinzamiento del cordón). A menudo, las madres piden lo que en nuestra cultura se llama «pinzamiento tardío del cordón» y existen razones para creer que deberíamos cambiar el protocolo...

¿Qué es el pinzamiento «tardío» del cordón? (Y por qué no es «tardío» realmente)
Podemos escuchar que el pinzamiento «tardío» del cordón se refiere a pinzarlo una vez que el cordón ha dejado de latir o después de un periodo de unos 2 ó 3 minutos, normalmente. Esto contrasta con la práctica más común, que es la del pinzamiento precoz del cordón umbilical, es decir, inmediatamente después del parto, sin esperar a que haya dejado de latir.

La razón por la que no es «tardío» es porque esperar a que el cordón deje de latir es, en realidad, la cosa más biológica y evolutivamente normal que podemos hacer. Las mujeres no acostumbraban a pinzarlo pronto, sino que simplemente dejaban que la naturaleza siguiera su curso y cortaban el cordón después de un periodo de tiempo.

¿Por qué empezó el pinzamiento precoz?
Hace unas décadas, los médicos decidieron que el pinzamiento temprano del cordón sería beneficioso de alguna manera, ya que se pensaba que los bebés recibían demasiada sangre (sí, no es broma). Se ha argumentado que demasiada sangre produce ictericia1, problemas respiratorios2 y policitemia3 (la policitemia es un trastorno sanguíneo en el que la médula ósea produce demasiados glóbulos rojos). También se pensó que serviría para prevenir la hemorragia postparto en las mujeres4, la principal causa de muerte materna durante el embarazo en todo el mundo. Por lo tanto, cada vez es más común que los hospitales promuevan el pinzamiento precoz del cordón umbilical, tanto que ahora se ha convertido en la norma y que la gente cree que hay algún tipo de "retraso" cuando no se pinza inmediatamente.

¿Cómo se relaciona el clampaje del cordón con estas hipótesis?
Bien, tomando como bas​e el artículo de Cochrane Collaboration5, sabemos que el pinzamiento precoz del cordón no influye en absoluto sobre la hemorragia materna, ya sea moderada o grave. También sabemos que no tiene efectos sobre la dificultad respiratoria, la policitemia clínica o sintomática y la ictericia clínica. La única hipótesis que parece sostenerse, al analizar los datos de cinco ensayos, es un menor riesgo de ictericia que requiera fototerapia en el grupo de pinzamiento precoz del cordón umbilical. (Cabe señalar que otro metanálisis no encontró tal reducción del riesgo, ni diferencias al respecto entre las dos prácticas de sujeción6.)

¿Cuáles son los beneficios del pinzamiento normal u óptimo del cordón?
El primer gran beneficio es que tu bebé puede recibir hasta un 30% más de sangre y hasta un 60% más de glóbulos rojos durante ese período7, 8. Esto permite que los órganos reciban más oxígeno, lo que mejora la salud en general. El cuerpo también recibe células madre vitales que ayudan en la reparación y regeneración si hay problemas (por eso, si quieres recoger la sangre del cordón umbilical de tu hijo se debe pinzar temprano, como puedes leer aquí).

El hallazgo más sólido respecto al pinzamiento normal u óptimo del cordón se refiere al hierro. Como muchos padres saben, el riesgo de anemia en los niños es bastante alto en nuestra sociedad y por ello se anima a los padres constantemente a complementar la alimentación con hierro, especialmente en caso de lactancia materna. Sin embargo, no pinzar precozmente puede ser otra opción para aquellos que están bien informados a tiempo. En términos de investigación, un metanálisis encontró una mayor concentración de ferritina (el hierro almacenado) y una reducción del riesgo de anemia en los lactantes cuyos cordones fueron pinzados más tarde6, algo que también refleja el informe Cochrane sobre pinzamiento del cordón umbilical5. En particular, estos resultados se mantienen a los 2 y 6 meses, lo que sugiere que no es solo un efecto a corto plazo. En un estudio específico, se encontró que el pinzamiento del cordón a los 2 minutos dio lugar a un aumento de las reservas de hierro a los 6 meses de 27 a 47 mg9.

Un grupo de recién nacidos que, casi inevitablemente, son sometidos al pinzamiento precoz son los prematuros. La razón siempre ha sido la prisa para ponerlos en cuidados intensivos (por ejemplo, oxígeno, transfusiones de sangre, calor, etc.). Sin embargo, la investigación ha comenzado a demostrar que existen beneficios incluso esperando apenas 30 segundos para pinzarlos. Los bebés prematuros (de un promedio de 28 semanas) a los que se les pinzó el cordón después de esperar 30-45 segundos tuvieron un riesgo significativamente menor de hemorragia intraventricular y sepsis tardía que aquellos a los que se había pinzado inmediatamente8.

Otro ensayo aleatorizado de recién nacidos prematuros entre 27 y 33 semanas encontró que aquellos cuyos cordones fueron pinzados después de 30 segundos (en contraposición a inmediatamente) mostraron beneficios inmediatos, incluyendo mayor volumen celular, menor concentración de glóbulos rojos transfundidos y menor tiempo de oxígeno suplementario en un periodo de 2 días frente a 5 días (cuando se observó a niños que solo tenían que ser oxigenados, la diferencia fue de 3 días en comparación con un promedio de 10 días)10. Además, estos efectos se relacionaban con otras variables de salud a largo plazo, lo que sugiere que incluso un breve retraso puede tener profundas implicaciones clínicas para los neonatos más vulnerables.

Otras cuestiones a considerar
A pesar de que la evidencia favorece el pinzamiento normal del cordón, particularmente en lo que se refiere a las reservas de hierro, parece haber algunos conceptos erróneos sobre lo beneficioso que es en otras áreas. He leído que se dice que ayuda a las reservas de vitamina K, pero sabemos que no. De hecho, a menos que la madre se inyecte vitamina K justo antes del parto, la vitamina K no se encuentra en el plasma del cordón umbilical de los bebés, lo que sugiere que la vitamina K no atraviesa la placenta fácilmente o que la absorción fetal es muy baja11. También se ha sugerido que puede ayudar a prevenir la hemorragia en los nacidos a término. No hay investigación que evidencie este caso (aunque reduce el riesgo de hemorragia intraventricular en neonatos prematuros, como se mencionó anteriormente). Sin embargo, el hecho de que el suministro de sangre sea mayor implica que cierta pérdida de sangre pueda ser relativamente más segura debido a que se parte de una cantidad mayor de la misma, pero no cuento con ninguna investigación que estudie las diferencias en las tasas de hemorragia atendiendo al pinzamiento del cordón en neonatos a término.

Por último, vale la pena mencionar que algunos aspectos del parto pueden influir en el grado de beneficio del pinzamiento óptimo. Por ejemplo, las cesáreas no suelen presentar el mismo nivel de aumento del flujo sanguíneo entre el cordón umbilical y el bebé12, lo que sugiere que, en estos casos, puede ser necesario prolongar el tiempo o que no sea posible ver los mismos resultados. Además, el ángulo en que se encuentre el bebé mientras el cordón continúa latiendo afectará a la cantidad de sangre que se transfiere en un tiempo determinado7. Por ejemplo, elevar al niño de 30 a 60 cm disminuirá la cantidad de sangre transferida al niño, mientras que bajar al bebé casi puede triplicar la velocidad a la que se transfiere la sangre.

Conclusión
Esperar 2-3 minutos o hasta que el cordón deje de latir en los recién nacidos a término, o 30-45 segundos en neonatos prematuros, puede ofrecer beneficios significativos para el bebé a corto y largo plazo. Aunque hay tal vez un mayor riesgo de ictericia (dependiendo de las revisiones que se contemplen), los beneficios generales de esperar al pinzamiento parecen determinantes, especialmente hoy en día que cada vez más bebés presentan deficiencias de hierro. Para los bebés prematuros, los beneficios son aún mayores y los resultados clínicos demuestran que esperar, incluso ese breve período, es inmensamente valioso para su bienestar. Si estás embarazada o estás pensando en quedarte embarazada, deberías hablar con tu médico (o comadrona) sobre esta práctica. Aunque es de esperar que vuelva a ser lo normal en los protocolos de parto, depende de ti que tus derechos se respeten mientras tanto.

Bibliografía:

1. Blackburn S. Hyperbilirubinemia and neonatal jaundice. Neonatal Netw 1995; 14: 15-25.

2. Oh W, Wallgren G, Hanson J, Lind J. The effects of placental transfusion on respiratory mechanics of normal term newborn infants. Pediatrics 1967; 40: 6-12.

3. Oh W. Neonatal polycythemia and hyperviscosity. Pediatr Clin North Am 1986; 33: 523-532.

4. McDonald S. Physiology and management of the third stage of labour. In: Fraser D, Cooper M editor(s). Myles textbook for mid-wives. 14th Edition. Edinburgh: Churchill Livingstone, 2003.

5. McDonald SJ, Middleton P. Effect of timing of umbilical cord clamping of term infants on maternal and neonatal outcomes. Cochrane Database of Systematic Reviews 2008, Issue 2. Art No: CD004074.

6. Hutton EK, Hassan ES. Late vs early clamping of the umbilical cord in full-term neonates. Journal of the American Medical Association 2007; 297: 1241-52.

7. Mercer JS. Current best evidence: a review of the literature on umbilical cord clamping. Journal of Midwifery and Women’s Health 2001; 46: 402-14.

8. Mercer JS, Vohr BR, McGrath MM, Padbury JF, Wallach M, Oh W. Delayed cord clamping in very preterm infants reduces the incidence of intraventricualr haemorrhage and late-onset sepsis: a randomized, controlled trial. Pediatrics 2006; 117: 1235-42.

9. Chaparro CM, Neufeld LM, Alavez GT, Cedillo REL, Dewey KG. Effect of timing of umbilical cord clamping on iron status in Mexican infants: a randomized controlled trial. The Lancet 2006; 367: 1997-2004.

10. Kinmond S, Aitchison TC, Holland BM, Jones JG, Turner TL, Wardrop CAJ. Umbilical cord clamping and preterm infants: a randomized trial. BMJ 1993; 306: 172-5.

11. Shearer MJ, Barkhan P, Rahim S, Stimmler L. Plasma vitamin K1 in mothers and their newborn babies. The Lancet 1982; 320: 460-3.

12. Narenda A, Beckett C, Aitchinson T, Kyle E, Coutis T, Turner T, et al. Is it possible to promote placental transfusion at preterm delivery? [abstract]. Pediatr Res 1998; 44: 453.


Sobre Tracy Cassels
Tracy Cassels es la autora principal de Evolutionary Parenting. Se licenció en Ciencias Cognitivas en la Universidad de Berkeley, California, ha realizado un master en Psicología Clínica en la Universidad de British Columbia y actualmente está trabajando en un Doctorado en Psicología del Desarrollo también en la Universidad de British Columbia, en el que está estudiando como ciertos factores evolutivos afectan al comportamiento empático de los niños.

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