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Cómo ayudar a los hermanos con la llegada de un bebé

Publicado el martes, 13 de febrero de 2018. Revisado el martes, 13 de febrero de 2018.
Autor: Laura Markham

«Él, que fue una vez el centro de tu universo, ha sido desplazado del paraíso. Está en su silla de pensar, mientras arrullas a su pequeño rival. Por supuesto, no puedes atrasar el reloj al momento en que sólo él era el niño de tus ojos. Aunque todavía, si eres capaz de imaginar lo frustrado que a menudo se siente tu hijo de tres años, puedes contrarrestar su sentimiento de pérdida. Tu forma de expresarle amor y devoción en momentos de intimidad con él puede ayudarle a sentirse menos solo y vacío... Ayudar a tu hijo a recuperar una sensación de alegría compartida en cuanto a su relación contigo, acortará la mecha de su rabia y suavizará el camino a identificarte como una persona amorosa, protectora y compartida» - Elizabeth Berger.

Cada padre con más de un hijo sabe que cierta rivalidad entre hermanos es inevitable. Pero, ¿qué pasa cuando la conducta del niño se ve realmente afectada? Los niños "actúan" cuando no pueden expresar con palabras los sentimientos intensos, así que los muestran a través de sus conductas. Si quieres cambiar un comportamiento, debes ayudar al niño con esas emociones o necesidades que lo conducen a actuar de ese modo.

En otras palabras, no os atasquéis en la conducta y el castigo, ya que probablemente lograréis que el niño se muestre más desafiante y agresivo. En su lugar, hay que centrarse en la prevención para atajar el comportamiento de raíz. Recuerda que la conducta de tu hijo es una señal de alarma para decirte que necesita ayuda con sus emociones. Debes fijar límites, pero todos los niños ya saben que no pueden hacer pis sobre el bebé. Un niño que lo haya hecho no ha podido gestionar la intensidad de sus sentimientos como para evitarlo. Pero, ¿y si simplemente no le ha importado hacerlo? Que al niño no le importe que su conducta te moleste es síntoma de que su conexión contigo es menos importante que hacer lo que le da la gana. Es la señal que necesitas para hacer algo en favor de reconstruir vuestra conexión.

Cuando un niño llega tan lejos como para hacer pis sobre el bebé es evidente que le cuesta mucho compartirte. Todo comienza, por supuesto, cuando el bebé nace. Luego, suele haber un resurgimiento abierto de los celos cuando el bebé empieza a gatear y a meterse en las cosas del niño mayor.

Pero un hermano puede ser una amenaza a cualquier edad. Piénsalo. Tu hijo puede sentir que compartir tu tiempo y atención es amenazante. Un hermano significa que él obtiene menos. Sabemos que aún nos queda amor como para dar la vuelta al mundo, pero para él compartir los recursos podría incluso reducir sus posibilidades de supervivencia. ¿Has visto cómo puede ponerse tu niño sólo porque contestes al teléfono? Bueno, pues verte atender a su hermano es igual, pero aún peor. Sus genes no han cambiado demasiado desde la Edad de Piedra e, inconscientemente, le preocupa que la disminución de la atención que le prestas pueda ponerle en peligro. Si os ataca un tigre, ¿a quién salvarías?

Todos los estudios han demostrado que cuando los padres son capaces de crear un vínculo positivo y fuerte con cada uno de sus hijos, la rivalidad entre hermanos se reduce. Así que, en lugar de castigar las conductas de tus hijos, el mejor remedio para la rivalidad entre hermanos es alimentar a sus corazones hambrientos. ¿Cómo?

1. Reconectar
Cuando los pequeños tienen sentimientos negativos muy intensos, se desconectan de nosotros. Esto puede suceder muchas veces al día, en momentos en que los niños se sientan frustrados, decepcionados, heridos, tristes o derrotados. Estos sentimientos a menudo los inundan, los desconectan de sí mismos, y se sienten aislados y a la deriva. Es por eso que los niños necesitan que reconectemos con ellos, una y otra vez, muchas veces al día. Prueba con una sonrisa cálida, un abrazo fuerte o una broma que le haga reír.

2. Empatizar
Cuando tu hijo mayor está alterado cerca del bebé, demasiado celoso de que lo abraces o tiene una rabieta porque estás cambiando al bebé y no has ido de inmediato si te ha llamado, ¿cómo respondes? La mayoría de nosotras quisiera atenderle, pero ¿no puede ver que estás ocupada? Aún, así puedes entrenarte a empatizar mientras marcas límites...

«Ojalá pudiera ir de inmediato cuando me necesitas, te estoy escuchando... Estaré contigo tan pronto como pueda»

...protegerá la conexión con tu hijo. Y esa, después de todo, es la única razón por la que te hace caso.

3. Dejarle ser pequeño
Claro, sabe vestirse. Y sí, probablemente estás más ocupada ahora que tienes un bebé. Justo por eso quiere que le ayudes. Necesita saber que cuenta contigo cuando te necesita, aunque haya un nuevo bebé en la familia. Cuando esté seguro de que puede seguir contando contigo, será libre para explorar la parte de sí que quiere ser mayor y capaz, la que incluye nutrir y proteger a su hermano pequeño.

4. Mantener una relación positivamente equilibrada
La investigación en adultos ha demostrado que las relaciones sanas necesitan al menos cinco interacciones positivas para compensar cada interacción negativa. Debido a que los niños viven intensamente el momento y que nos sentimos culpables por gritar, a menudo pasamos por alto el peaje que supone en nuestra relación paternofilial el gritar y castigar. Cuando perdemos las formas, tenemos que disculparnos:

«Pase lo que pase, no mereces que te grite ... Debemos expresar nuestra ira de manera respetuosa con los demás... Me estoy esforzando por conseguirlo, para que lo puedas aprender tú también».

Resiste el impulso de culpar (así que no digas «si te comportases, no tendría que gritar»). Y, después, encuentra la manera de tener al menos cinco interacciones positivas y de disfrutar de tu hijo. Así, la relación seguirá siendo dulce.

5. Tiempo especial
Le brinda al niño la experiencia esencial (aunque, lamentablemente, a menudo escurridiza) de la presencia amorosa y exclusiva del padre al 110%. Un niño cuidado necesita tiempo a solas con cada uno de sus padres todos los días, incluso si solo son 20 minutos. Es difícil conseguirlo cuando se tiene más de un hijo, especialmente si alguno es un bebé, pero vale la pena intentarlo porque mantiene fuerte el vínculo con el hijo mayor en el momento que más lo necesita. Si el tiempo especial no ayuda a reducir la rivalidad entre hermanos, considera si estás dándole a tu hijo toda tu atención y dejándole tomar la iniciativa.

Con la conexión logras ayudar a tu hijo ante cualquier desafío al que se enfrente y además le ayuda a mejorar. Hace más probable que tus hijos tengan buenas relaciones a medida que crecen. Y consigue que tu hijo QUIERA cooperar, en lugar de hacerse pis sobre el bebé.

Al final, siempre se trata de amor. El amor nunca falla.


Sobre Laura Markham
La Dra. Laura Markham es Psicóloga Clínica por la Universidad de Columbia y madre de dos hijos. Es la editora del portal AhaParenting.com y colaboradora habitual de otros sitios web sobre crianza.

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