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¿Qué es la transexualidad?

Publicado el jueves, 16 de febrero de 2017. Revisado el jueves, 16 de febrero de 2017.
Autor: Xandra García

La transexualidad es la condición por la que el sexo sentido, es decir, el sexo que se es, no se corresponde con el de asignación en el momento del nacimiento tomando los genitales como criterio diferenciador. Si bien es cierto que, en la mayoría de los casos, los genitales masculinos pertenecen a un hombre y los femeninos a una mujer, no siempre es así.

A menudo se comente el error de pensar que las etiquetas hombre y mujer son útiles para describir tanto lo que se es como lo que se siente o lo que se aparenta ser. Sin embargo, la transexualidad nos da cuenta de que esto no sucede todos los casos y que nos vivimos, sentimos y expresamos como hombre o mujer con bastante independencia de los genitales que se posean.

El sexo que se es
El sexo que se es hace referencia al hecho de ser hombres y mujeres entendido como un proceso de sexuación y un continuo de intersexualidad. El proceso de sexuación es el proceso de diferenciación a través del cual nos vamos haciendo hombres y mujeres. Comienza en el vientre materno y finaliza en el momento de la muerte. Es decir, nos vamos configurando con caracteres tanto masculinos como femeninos, pero cada cual con distinta intensidad y en proporciones diferentes. Es a lo que llamamos intersexualidad. Todos estos elementos entrelazados conforman de manera dicotómica el hombre o mujer único, singular e irrepetible que soy, y desde el cual me expreso y vivo conformando así mi biografía sexuada.

Los caracteres sexuales
Los caracteres sexuales intervienen en el proceso de sexuación generando características más de un sexo que de otro. Los clasificamos en tres grandes grupos de menor a mayor compartibilidad entre los sexos. Así pues, tenemos:

  • Los caracteres sexuantes primarios, que se establecen en el momento del nacimiento: patrón cromosómico, gónadas, genitales, egosexuación, etc.
  • Los secundarios, que se van a ir desarrollando especialmente en la pubertad: timbre de voz, pilosidad epidérmica, estructura muscular y esquelética, etc.
  • Y los terciarios, que se atribuyen a uno u otro sexo en función de la cultura y el momento histórico: ropa, corte de pelo, aficiones, actividades laborales, etc.

Se llaman sexuales porque son más característicos de un sexo que del otro. Por tanto, denominamos masculinos a los que son más característicos de los hombres y femeninos a los que son más abundantes en las mujeres, aunque no siempre es así. También existen hombres con el pelo largo, cadera ancha o vulva, y mujeres con mayor cantidad de vello corporal, espalda ancha o pene.

El proceso de sexuación
Desde el primer momento de la concepción comenzamos a sexuarnos. La primera diferenciación ocurre durante la sexuación genética: XX o XY, aunque no son las únicas posibles. Las hormonas segregadas durante la gestación van configurando en una u otra dirección: genitales internos, externos, otras estructuras y órganos.

Las últimas investigaciones científicas permiten afirmar que en esta etapa prenatal se sexuan configuraciones neuronales, como es el caso de la estría terminal, que determinará la identidad sexual al margen de cómo hayan evolucionado otras estructuras.

La asignación del sexo se determina en el momento del nacimiento tras el examen de los genitales externos, aunque, en ocasiones, el genital clasificatorio es ambiguo y dificulta la clasificación de, si hay pene “hombre”, si no hay pene “mujer”. En función de esta clasificación, es habitual asignar un nombre sexuado de chico o de chica y ser educado y criado como tal. El sexo tendrá repercusión en todos los ámbitos de la vida, desde el baño que decide utilizar hasta los modos y maneras de relacionarse con los demás, también en función de si son hombres o mujeres.

La identidad sexual se construye a partir del acto de autoconciencia en relación a lo que se ve y a cómo se ve a través de los ojos de los demás en diálogo con las regulaciones, modelos, expectativas, usos y costumbres sexuales de la cultura. Más adelante, se descubre que es una mujer o un hombre y se toma consciencia de ello como resultante de la sexuación cerebral. Será con la conquista del lenguaje, sobre los dos años, cuando podrá expresar su autoclasificación dejando por zanjado el tema de su identidad.

Sin embargo, no siempre es así de sencillo. A veces lo que pensábamos que era no coincide con lo es y nos encontramos, pues, ante una situación de transexualidad.


Sobre Xandra García
Xandra García es sexóloga especialista en transexualidad y población infanto-juvenil, y maestra. Madre de un hijo, colabora con la Asociación Chrysallis Euskal Herria en charlas de divulgación y acompañamiento de familias con menores en situación de transexualidad y con la Asociación Firekuntzen en el asesoramiento sexológico y acompañamiento dirigido a mujeres que atraviesan momentos de cambio.

Documentos de Xandra García publicados en Crianza Natural

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