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Alteraciones tiroideas y lactancia materna

Publicado el jueves, 02 de febrero de 2017. Revisado el jueves, 23 de febrero de 2017.
Autor: Patricia López Izquierdo

Las hormonas en general, y las tiroideas en particular, controlan el funcionamiento de todo el organismo. Sus alteraciones causan síntomas en todos los sistemas y funciones vitales en muy diversos órganos, y que van desde la termorregulación, la digestión, el almacenamiento de grasas, la función cardiorrespiratoria o la resistencia al ejercicio, hasta la capacidad reproductiva y otras muchas.

Sería una ingenuidad pensar que la lactancia queda fuera, aislada de la fisiología general de nuestro cuerpo. En una mujer que padezca hipotiroidismo o hipertiroidismo, es plausible pensar que su capacidad de producción de leche puede verse mermada, de una u otra forma, ya sea en un cierto porcentaje de casos o cuando concurran algunas otras alteraciones o circunstancias.

Esta sencilla suposición debería haber sido planteada y respondida por la endocrinología moderna hace muchos años. Sin embargo, a pesar de que varios estudios en animales (ratas y vacas) apuntan a que sobre todo el hipotiroidismo dificulta la producción y también la eyección de leche, la investigación en este campo de la medicina humana es tan escasa que no clarifica gran cosa y deja sin resolver todas las incógnitas. "Parece", "podría ser", "hay datos que apuntan a..." que la lactancia se vería afectada negativamente por las alteraciones tiroideas y, en particular, por el hipotiroidismo.

No tenemos bien determinados valores de referencia ni de la TSH ni de T3 o T4 en período de lactancia (como sí existen para el embarazo, por ejemplo), que nos puedan indicar o desmentir cuando estamos ante un posible problema fisiológico de producción de leche, relacionado con la función tiroidea o no. Toda esta incertidumbre queda bien recogida en documentos recientes de sociedades médicas internacionales, como la America Thyroid Society, y en artículos de especialistas españoles relativas a la lactancia y las alteraciones endocrinas y sus tratamientos del que cito textualmente:

Hipotiroidismo
Los síntomas típicos de hipotiroidismo son cansancio, somnolencia, sensación de frío, estreñimiento o anemia, entre otros. El hipotiroidismo de intensidad moderada o leve puede pasar desapercibido, ya que son muy inespecíficos. En el puerperio puede confundirse con depresión posparto o simplemente con cansancio atribuido al parto o a la propia crianza de un recién nacido. En la mujer lactante, además de todo lo anterior, puede producir una disminución de la producción de leche, a veces como único síntoma. Por ello, ante la sospecha de hipogalactia verdadera, se aconseja descartar la presencia de hipotiroidismo. Esa es la creencia extendida entre profesionales que tratan madres que dan el pecho. Aunque es bien sabida la participación de las hormonas tiroideas en la síntesis de leche, son escasos los artículos médicos que documentan los efectos de la disfunción tiroidea sobre la producción de leche.

Como hemos indicado, se trata de una creencia extendida entre los profesionales de la salud, pero no de una certeza o evidencia científica. Ante la duda, se aconseja valorar los niveles tiroideos y tratar el hipotiroidismo en caso de encontrarse, pero esto es algo que debería hacerse en cualquier caso de sospecha de enfermedad, sea la paciente madre lactante o no.

Parece como si no se pudieran o quisieran hacer estudios amplios sobre problemas de lactancia y función tiroidea, cuando sería tan sencillo como pedir analíticas de tiroides a las madres que refieran insuficiencia en la producción láctea, especialmente si hay datos que apunten a que esta hipogalactia es real (escaso aumento de peso en bebés con lactancia exclusiva y frecuente). Y con estos datos se podría estudiar si existe una correlación estadística entre ambos problemas o no.

Pero esto nos lleva a otra disfunción fisiológica que queda, en la práctica, fuera de la ciencia médica: si se aprecia una escasa producción de leche (sea esta apreciación real o subjetiva) lo que se indica es recurrir a la alimentación con leche artificial, sin intentar llegar al diagnóstico de la causa del problema en la mayoría de casos. Parece que la escasez de leche fuera algo "normal", un fallo habitual del organismo femenino humano, e indigno de ser investigado desde un punto de vista clínico.

En el documento de la ATA se observa la misma vaguedad y falta de consistencia en las recomendaciones a cerca de la función tiroidea en período de lactancia.

  • Recomendación 74:
    "Como el hipotiroidismo materno puede afectar de forma adversa a la lactancia, se debería medir los niveles de TSH de las mujeres que experimentan una pobre producción de leche, sin otras causas identificadas, para descartar una disfunción tiroidea." (Recomendación débil y evidencia de baja calidad)
  • Recomendación 75:
    "Dado su impacto adverso sobre la producción de leche y sobre el reflejo de eyección, el hipotiroidismo subclínico y clínico debería ser tratado en las mujeres lactantes, en busca de una alimentación completa al pecho." (Recomendación débil y evidencia de baja calidad)

Aunque, después de todo, parecen unas recomendaciones sensatas y positivas resultan demasiado escuetas. Por desgracia, en el caso del hipertiroidismo, el tema está bastante menos claro:

  • Recomendación 76:
    "El impacto del hipertiroidismo materno sobre la lactancia no se comprende bien. Por lo tanto, por el momento no se puede hacer una recomendación de tratar el hipertiroidismo con la intención de mejorar la lactancia." (No hay recomendación y la evidencia es insuficiente)

Es obvio que las madres lactantes también son personas y que, por tanto, si sufren hipertiroidismo la recomendación genérica es que este sea tratado en todos los casos. Además, existen abundantes productos terapéuticos perfectamente compatibles con la lactancia.

Lo que sin embargo me llama la atención de este último documento es que, aun siendo muy riguroso, completo y extenso, finaliza haciendo unas apreciaciones de cara al futuro que ponen de relieve la necesidad de avanzar en la investigación para cubrir los huecos en que no hay evidencias, y superar así la incertidumbre y las meras “creencias” de los profesionales sanitarios que atienden a parejas lactantes. Pero no existe ninguna recomendación relativa a la investigación en lactancia. Nada. Como si aprender más sobre este tema no fuera necesario, ni mucho menos urgente. Se comentan nada menos que 15 vías de investigación importantes de cara al futuro, pero ninguna relativa a averiguar cómo afectan, si es que realmente lo hacen, las alteraciones tiroideas a la función de producción y eyección de la leche.

Por desgracia, aunque esta falta de interés en la lactancia y sus condicionantes fisiopatológicos decepcione y consterne, en realidad ya no sorprende lo más mínimo. A la investigación médica no le interesa la lactancia. Una vez ha quedado establecido que la lactancia "es lo mejor", que la leche humana es excelente y que todas las madres deberían amamantar "si pueden”, parece que no hay nada más de que hablar, ni mucho menos que intentar dilucidar.

Para los pocos que nos dedicamos a este campo del conocimiento y que intentamos ayudar a madres que a su vez intentan amamantar, es tremendamente frustrante comprobar una y otra vez que no se hacen estudios, que las incógnitas son cada vez más numerosas, que los problemas de lactancia en general y los de producción de leche en particular están lejos de ser comprendidos, y mucho menos resueltos.

De momento tenemos que seguir en la "creencia" de que las alteraciones tiroideas pueden afectar a la lactancia, pero sin saber realmente cómo ocurre, ni cuándo, ni por qué. ¿Cuáles son las circunstancias y factores hormonales que influyen realmente en la producción de leche y en qué medida? ¿Por qué algunas madres sufren drásticas bajadas de producción con desequilibrios tiroideos leves o moderados, y en cambio otras parecen no ver afectada su lactancia por estas fluctuaciones hormonales, más o menos patológicas?

De momento, nos tendremos que conformar con considerar que la escasa producción de leche es un posible síntoma de hipotiroidismo, y con que las mujeres lactantes deberían ser tratadas de todas sus alteraciones tiroideas del tipo que sean, leves o moderadas, en todos los casos.

Referencias:


Sobre Patricia López Izquierdo
Patricia López Izquierdo es veterinaria e IBCLC.

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