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Diagnosticar anquiloglosia no es una moda

Publicado el martes, 03 de noviembre de 2015. Revisado el martes, 03 de noviembre de 2015.
Autor: Bobby Ghahery

Cuando una nueva mamá y su bebé vienen a mi consulta, siempre les pregunto si alguien les ha derivado a mí o si hicieron sus propias investigaciones y han llegado por sus propios medios. En concreto, les pregunto sobre la actitud de su pediatra, matrona o médico de familia con respecto a la lactancia materna. También les pregunto la razón que les lleva a venir a mi consulta, para tratar de obtener una mejor idea de la situación médica en mi comunidad.

Una de las respuestas más frecuentes que obtengo es que muchos sanitarios dicen algo así como: "¡Oh! Diagnosticar una anquiloglosia está de moda" o "Este negocio de los frenillos es algo nuevo que se han sacado de la manga".

Aunque esta sensación resulte frustrante, creo que es importante considerar los diversos motivos por los que, cada vez, se hable y escuche más sobre el frenillo labial y sublingual como causa de problemas en la lactancia. Como ocurre siempre ante cualquier nuevo cambio de paradigma en la medicina, la respuesta inicial y común es mantenerse conservador y plantear dudas. ¿A qué se debe este aumento en la percepción de que los frenillos de los bebés son una posible causa de problemas en la lactancia?

  • Genética. Existen varios estudios que examinan los patrones de anquiloglosia que pueden ser potencialmente hereditarios.

    1. En 2010, Acevedo y otros identificaron una familia en Brasil que tenía tanto anquiloglosia como anomalías dentales. Si bien solo estudiaron 12 pacientes, el estudio demostró un patrón hereditario dominante autosómico. (Un gen autosómico se encuentra en uno de los 22 cromosomas que no son X o Y. Un gen dominante solo necesita pasar una de las dos copias para causar causar un efecto específico, con una probabilidad del 50%.)

    2. Buscando responder a la pregunta de por qué los hombres se ven más afectados por la anquiloglosia que las mujeres, un estudio coreano (Han y otros, 2012) identificó posibles patrones de herencia vinculados a X.

    3. En 2009, Klockars identificó que la prevalencia de la anquiloglosia en la población es aproximadamente de un 4-5% y que la herencia pasa de forma dominante autosómica (como Acevedo).

    Lo que estos estudios nos demuestran es que es probable que exista predisposición genética hacia la anquiloglosia. Mi propia observación de mis pacientes es que más del 50% de los bebés tienen un pariente que también tiene anquiloglosia. Como en muchos trastornos genéticos, si un gen se transmite de generación en generación y este gen pasa de manera potencialmente dominante, cada vez más bebés se verán afectados por el gen con cada nueva generación y con el aumento del tamaño de la población (suponiendo que los afectados puedan tener hijos propios).
  • Actualmente, son muchas más las madres que dan el pecho que hace unas décadas. Puesto que las tasas de lactancia materna han aumentado, el número de mamás que tiene dificultades con la lactancia materna ha ido de la mano. Antes de la revolución de la leche artificial, los médicos examinaban rutinariamente si un recién nacido presentaba anquiloglosia y realizaban una frenoctomía si el frenillo era corto. Existen informes históricos de matronas que utilizaban la uña del meñique para cortar el frenillo de los recién nacidos con dificultades al mamar. ¿Se trataba entonces de una moda?
  • Un argumento importante que realizo es que atribuyo el problema de lactancia del bebé a un conjunto específico de problemas de anatómicos. Un médico que desconoce estas correlaciones puede simplemente pasar con lo que se le enseñó en la residencia. Si sus mentores le enseñaron los "mitos comunes sobre dificultades de la lactancia materna", puede acabar describiendo a los bebés como "perezosos" o indicar "boca pequeña o lengua pequeña" como posibles excusas del problema. Y si esas excusas no parecen calar, también se puede culpabilizar a la madre por no producir suficiente leche o por tener pezones inapropiados para la lactancia. No creo que estas excusas sean una explicación plausible evolutivamente de por qué los bebés tienen problemas de lactancia. Nunca escucharás a un doctor explicar los niveles bajos de oxígeno diciendo "es que tiene los pulmones perezosos". Considero que hemos de encontrar la razón anatómica por la que algunos bebés no se amamantan bien y aquí mi argumento es que muchos de estos bebés tienen problemas debido a restricciones en la lengua o el labio superior.

En otros artículos, comentaré las pruebas a favor de cortar los frenillos linguales cuando estos son la causa de los problemas de lactancia. Irónicamente, no existen datos que argumenten en contra de tratar frenillos en bebés que tienen problemas con la lactancia. Cuando la gente se centra en describir la anquiloglosia y la forma en que se relaciona con la lactancia materna como una moda, es insultante la forma en que ignoran las luchas entre la mamá y su bebé. Con ello se minimizan las frustraciones que experimentan la díada, lo que en nada ayuda a resolver el problema real. Les pido a los médicos y especialistas en lactancia que aborden este problema de forma analítica, en lugar de escudarse en viejos dogmas con sus pacientes.


Sobre Bobby Ghahery
El Dr. Bobby Ghaheri es otorrinolaringólogo y cirujano, y es uno de los pioneros en el tratamiento de frenillos mediante láser.

Documentos de Bobby Ghahery publicados en Crianza Natural

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