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El peso no es el único indicador de que la lactancia es correcta

Publicado el martes, 03 de noviembre de 2015. Revisado el martes, 03 de noviembre de 2015.
Autor: Bobby Ghahery

En Oregon, donde está mi consulta, tengo la gran suerte de disponer de una red de servicios complementarios que apoyan la lactancia materna, con lo que el entorno es muy favorable. Por contra, en el lado negativo se sitúan las mutuas de salud, que no cubren el tratamiento de los frenillos labiales o linguales que dificultan la lactancia. Entre uno de los muchos motivos esgrimidos está el que "el peso del bebé no se ha visto afectado".

En este documento voy a detallar muchos de los problemas potenciales que pueden afectar a un bebé cuando la lactancia no es óptima y mostraré por qué la ganancia de peso es solo una parte del problema. Se supone que nuestro objetivo común es mantener al bebé al pecho tanto como sea posible (numerosos estudios muestran mayores beneficios a largo plazo para la salud cuando los bebés son amamantados en comparación con la administración de leche de fórmula). Algunas de las ventajas de la lactancia materna son económicas. Un estudio de análisis de costos publicado en la prestigiosa revista Pediatrics en 2009 encontró que las bajas tasas de lactancia materna en los Estados Unidos suponen un coste anual de unos 13 mil millones de dólares. Además, un estudio realizado por el USDA mostró que se podría ahorrar 3,6 mil millones de dólares cada año si el 50% de los niños fueran amamantados durante al menos seis meses. Por tanto, cualquier cosa que disminuya la duración de la lactancia supondrá una mayor carga financiera para la compañía de seguros (y la sociedad).

  • Se duerme durante la toma. Este es uno de los síntomas más habituales que me encuentro con los bebés que tienen frenillo. La explicación más razonable por la que esto ocurre es que los bebés con frenillo tienen que realizar mucho más esfuerzo para amamantar que los bebés que no lo tienen. Cuando se combina con tomas frecuentes (al no quedar saciados por las tomas anteriores), la estamina se convierte en un problema. ¿Por qué la mutua debería preocuparse? Este síntoma podría llevar al final de la lactancia por agotamiento o frustración de la madre.
  • Mal agarre del bebé al pecho. Evidentemente, si la anatomía oral del bebé no le permite realizar los movimientos necesarios para agarrarse al pecho, el agarre no será visiblemente correcto. Los bebés con frenillo lingual o labial no pueden abrir bien la boca completamente. (Pruébalo: primero abre la boca todo lo que puedas y luego ciérrala. Luego enrolla el labio superior hacia dentro, mantenerlo así e intenta abrir la boca de nuevo. Notarás una tensión significativa que limitará tu capacidad de abrir la boca.) Incluso si el bebé empieza a abrir la boca de par en par y se agarra al pecho correctamente, no lo hará de forma sostenida en el tiempo, así que el pecho se saldrá de su boca y la eficacia de la succión bajará. ¿Por qué la mutua debería preocuparse? Un agarre inadecuado es la causa principal de la mayoría de los problemas de lactancia, que, a su vez, comprometen el éxito de la lactancia a largo plazo.
  • Síntomas de reflujo y cólicos. No voy a decir que el reflujo y los cólicos son debidos a un frenillo lingual o labial. Sin embargo, los niños con frenillo acostumbran a tragar una cantidad considerable de aire. Incapaces de evertir el labio superior y de envolver al pecho con la lengua, el agarre es más ligero, como el de un biberón. Esto hace que los bebés traguen mucha más cantidad de aire de la normal. En ocasiones, hasta es posible escuchar un clic o un sonido del aire. Los padres pueden llegar a apreciar una significativa cantidad de aire en la barriga de su bebé y, aunque se intente facilitar el eructo, no es suficiente. Este aire puede actuar como propelente, causando un reflujo silencioso con regurgitación o incluso vómito de tipo proyectil. El bebé puede experimentar malestar abdominal como resultado de todo ello. ¿Por qué la mutua debería preocuparse? El reflujo infantil acostumbra a tratarse usando medicamentos más o menos costosos.
  • Mastica el pezón. Mientras algunos lo describen como un agarre perezoso, los bebés con frenillo labial o lingual a menudo no pueden evitar usar sus mandíbulas para masticar el pezón. Si el labio superior no se puede evertir, la profundidad del agarre se ve comprometida. Si la lengua no puede elevarse y envolver al pecho a la vez que cubre la encía inferior, lo que ocurre es que el bebé usará su encía junto con el labio superior para agarrarse al pezón. ¿Por qué la mutua debería preocuparse? Este es uno de los motivos más habituales de dolor en el pezón. Las madres que sufren dolor abandonan la lactancia de forma prematura, con el consecuente deterioro de la salud a largo plazo y, por lo tanto, el incremento de costes.
  • Callo o ampolla labial. Cuando un agarre clásico y fácil no es posible debido a la anatomía, algunos bebés muy insistentes harán lo que sea para agarrarse al pecho. Esto incluye usar ambos labios, como si fueran peces chupando. La manifestación más común de una dependencia inapropiada en los labios para agarrarse es una ampolla labial superior y central. Aunque es habitual durante las primeras semanas de vida debido a la piel tan sensible del labio superior, considero que la persistencia del callo en el labio superior pasados los primeros meses es un indicador de un frenillo labial. Cuando evaluemos a un niño, debemos examinar si hay tumefacción en alguno de los labios. Cualquier grado de inflamación en el labio inferior nos hará sospechar de un frenillo labial o lingual. Una hinchazón en los laterales del labio superior, a los lados del callo, es también preocupante. Muy raramente, como en la imagen, la tumefacción será extremadamente grave. ¿Por qué la mutua debería preocuparse? Un problema en los labios del bebé hará que la lactancia resulte muy difícil para el niño. Puede ser muy dolorosa y causar graves daños a los pezones de su madre.

    Las ampollas en el labio superior pueden indicar la incapacidad del bebé de evertirlo hacia fuera.

    Un caso grave de ampollas en el labio superior e inferior. Esta gravedad extrema es bastante extraña.
  • Episodios de sueño cortos. Realmente hay muchos motivos por los que un bebé puede tener despertares nocturnos frecuentes. Seré el primero de decirte que no hay datos que apoyen esta afirmación. Lo único que puedo decir es que mi experiencia me ha demostrado que los bebés duermen mejor cuando están saciados y cuando no tienen reflujo. Cuando tienen hambre, se despiertan. Cuando se encuentran incómodos por el ácido que asciende, se despiertan. Cuando los bebés se despiertan a menudo, la madre duerme menos. A pesar de que la duración del sueño se incrementa de forma ocasional tras tratar un frenillo lingual o labial, este motivo nunca debe ser el único por el que se busque tratamiento. ¿Por qué la mutua debería preocuparse? Las interrupciones del ciclo del sueño amenazan la duración de la lactancia. En algunos casos, la mala calidad del sueño puede además exacerbar la depresión posparto. Ambas pueden causar gastos.
  • Incapacidad para mantener el chupete. No voy a tratar los pros y contras del uso del chupete. Es bastante habitual que un bebé con frenillo lingual o labial sea incapaz de sujetar un chupete, independientemente de la forma del mismo. A menudo mejora con una revisión. Este caso tiene poco que ver con las compañías de seguro médico.

    Este niño fue tratado a los 6 meses de edad. Antes del tratamiento, fue bajando percentiles en el peso. A pesar de necesitar un segundo tratamiento tres meses más tarde por un reenganche, el bebé inmediatamente empezó a ganar peso. Este cambio de peso tras el procedimiento es habitual en niños que no pueden ganar peso debido a un frenillo lingual o labial.
  • Pobre ganancia de peso. Este síntoma es el que más preocupa a los padres y a su pediatra. Es el síntoma que mueve al médico a actuar, bien tratando al bebé, bien enviándolo al especialista. Es también el síntoma al que las mutuas prestan más atención. Se puede manifestar como una pérdida significativa de peso tras el nacimiento (algunos citan el 10% de pérdida como la cantidad preocupante). También se manifiesta como el tiempo excesivo que el bebé necesita para recuperar el peso del nacimiento. ¿Por qué la mutua debería preocuparse? La pérdida de peso mina a menudo el intento de la madre de alimentar al bebé de forma exclusiva con su leche. La confianza en que la leche artificial aumentará el peso del bebé facilita que la madre deje de amamantar y/o extraerse la leche totalmente, lo que conlleva costes a largo plazo para la compañía de seguros.

Finalmente, creo que debemos analizar los distintos motivos sobre cómo un bebé puede ganar peso cuando tiene un frenillo labial y/o lingual. Al principio, el suministro de la madre puede ser lo suficientemente elevado como para permitir al bebé beber más que mamar. Esto ocurre especialmente cuando se produce la subida (o bajada) de la leche o cuando la madre tiene una situación de sobrellenado. Cuando las demandas calóricas son menores, este hecho de beber (no de mamar) es suficiente para mantener el crecimiento. La mutua puede negar el tratamiento si se le solicita durante esta época de la vida, pero a medida que el bebé vaya creciendo y la demanda calórica se incremente, la ganancia de peso va a caer en picado. En segundo lugar, la suplementación, ya sea con leche extraída o con leche donada, va a ser necesaria para mantener la ganancia de peso normal. Una mutua examinará los números, pero no sabrá cómo se consiguió ese mantenimiento de peso. Aclararé que los bebés que son amamantados de forma exclusiva tienen más posibilidades de mantener una lactancia a largo plazo que los que dependen de leche extraída. Finalmente, una madre concienciada puede sobrellevar todas las consecuencias de una lactancia de baja calidad en un esfuerzo de mantener a su bebé sano, pero esto no implica que la relación sea saludable. Mirar solo el peso no da una imagen global de la situación a la aseguradora de salud.

Como mostraré en artículos posteriores, hay distintos tipos de ventajas en la lactancia materna cuando se compara con la alimentación a biberón. Creo que es demasiado simplista pensar que la lactancia materna es solo una forma de alimentar al bebé. Ignorar los síntomas que pueden complicar el hecho de que un bebé se agarre al pecho de forma apropiada y sea alimentado normalmente puede tener unos efectos negativos a largo plazo. Tenemos que ampliar nuestro conocimiento sobre los problemas de lactancia para así determinar qué podemos hacer para mejorar el éxito de la díada.


Sobre Bobby Ghahery
El Dr. Bobby Ghaheri es otorrinolaringólogo y cirujano, y es uno de los pioneros en el tratamiento de frenillos mediante láser.

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