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Entrevista a Rosa Sorribas sobre el papel de las doulas

Publicado el miércoles, 18 de febrero de 2015. Autor: Rosa Sorribas

Tras la polémica surgida con las últimas informaciones aparecidas en los medios de comunicación sobre la figura de las doulas surgidas a raíz del "Informe Doulas" y la denuncia del Consejo General de Enfermería por la proliferación en España de esta figura, PequeMundo se ha puesto en contacto con Rosa Sorribas, una de las doulas con más experiencia en nuestro país. Sorribas habla con PequeMundo sobre la importante figura de las doulas dejando a parte toda la polémica surgida en los últimos días para dar a conocer de primera mano la realidad de esta figura que acompaña a las mujeres en situaciones de una gran carga emocional.

¿Qué significa ser una doula?

Una doula es la persona que está presente, acompañando a la madre, en una situación de gran carga emocional, un acompañamiento del que antiguamente se hacía cargo una persona de confianza del pueblo, como una matrona o una tía. Mi abuela, sin saberlo, era doula porque ella acompañaba a la gente para que nadie se sintiera solo y ayudaba a las personas en la medida de sus posibilidades.

Para mí ser una doula significa el estar siempre ahí, en presencia física y emocional, en un momento de la vida de una persona con una carga emotiva muy fuerte. Un momento importante que no tiene por qué limitarse al embarazo, parto y postparto de una mujer, sino que puede incluso extenderse en caso de fertilización in vitro u otras situaciones complicadas. También puede ser el acompañamiento ante una muerte, una intervención o la asimilación de una enfermedad grave e, incluso, ante un momento de pérdida de peso drástica. Una doula es una persona que acompaña a otra en un momento de carga emocional muy intensa.

¿Es una profesión vocacional? ¿Puede ser doula cualquiera?

Yo lo entiendo más como algo vocacional, porque requiere muchas horas, mucha dedicación y mucha disponibilidad. Una doula tiene que estar ahí el tiempo que haga falta, el que sea necesario.

La doula tiene que estar receptiva, fuerte y preparada emocionalmente para recibir a la otra persona y la historia que trae consigo.

Creo que esta entrega y dedicación de la persona que decide ser doula no se hace por dinero. De hecho, lo que consigues siendo doula no es tanto una compensación económica como una gran satisfacción emocional.

¿Dónde puede prepararse una persona para ser doula?

Desgraciadamente no hay una formación homologada, y esto hace que haya mucha disparidad en la oferta. Por otro lado, esta diversidad permite que cada cliente elija lo que le parezca más interesante. De todos modos, las doulas están siempre en formación constante. Cada día aparecen retos distintos que las obligan a aprender a llevar situaciones a veces complicadas y a encontrar en quien delegar, ya que no son sanitarias ni psicólogas.

Yo defiendo una formación presencial en la que se de mucha importancia al aprendizaje del manejo de las emociones, a aprender la escucha activa y a ser resolutiva, pues a lo largo de los años una doula va a vivir situaciones emocionalmente muy intensas y fuertes, y tiene que saber gestionarlas en su interior.

Actualmente la formación de doula se está demandando mucho como formación de conocimiento personal. Muchas personas que se forman como doulas no acaban ejerciendo. Simplemente lo hacen para conocerse mejor a sí mismas y para tratar de sanar sus heridas emocionales.

¿Qué áreas abarcáis?

El ámbito de trabajo de una doula es muy amplio. Acompañamos en situaciones con una carga emocional muy fuerte. Lo más habitual es que se nos demande para acompañar en embarazos, partos y postpartos. Pero una doula también puede estar presente en momentos como la pérdida de un ser querido, o ante cambios grandes o repentinos de la vida cuando tienes que asimilar realidades duras e irrevocables, como el diagnóstico de un cáncer, pérdidas perinatales, intervenciones quirúrgicas, etc.

Una doula acompaña en todas aquellas situaciones de la vida donde la otra persona necesita asimilar el cambio o el giro que la vida le ha dado. Una doula facilita el camino al empoderamiento para que esa persona sea capaz de hacer algo por sí misma, algo que ha decidido y que nadie ha decidido por ella. Es más bien un acompañamiento para definir qué quiere hacer, desde el interior. Será el diálogo y el conocimiento de la doula los que facilitarán el conocimiento de sus propias necesidades y cómo satisfacerlas.

Parece que, hoy en día, la palabra empoderamiento está de moda y que se utiliza de forma indiscriminada. Tal vez por eso yo soy más cauta a la hora de utilizarla. No me gusta demasiado, la verdad. Hoy, el término empoderamiento se usa mucho en el sentido de "no te atreves a salir de casa y llega alguien y te empuja", pero no porque tú estés convencida de ello, sino porque te dejas llevar por lo que alguien te ha dicho. Y para mí el empoderamiento tiene que ver con hacerte fuerte, pero sin que nadie te empuje. Estar convencida de tu fuerza desde el interior. Nadie te puede empoderar; eres tú la que tiene que ser capaz de empoderarte.

El empoderamiento que puede facilitarte una doula, tal y como yo lo entiendo, está más en ayudarte a reconocer qué es lo que necesitas en ese momento de tu vida. Está más en tratar de trabajar con la persona sobre qué es lo que le importa y qué necesidades no cubiertas tiene para así descubrirse a sí misma. Porque una cosa es acompañar en el descubrimiento de uno mismo para ver cómo puede salvar esa situación determinada, y otra es negarla como persona. Podríamos decir que el empoderamiento es más una excusa para saber qué es lo que quieres, lo que te hace feliz.

Pero una doula no debe ser una persona que te diga lo que tienes que hacer para superar la situación sino alguien que haga las preguntas pertinentes para que tú misma descubras el camino de salida.

¿Por qué es necesaria la figura de las doulas?

Porque en determinados momentos de la vida las personas necesitan sentirse acompañadas por alguien que no tenga nada que ver con tu vida. Porque hay momentos en que las personas necesitan tener a alguien al lado con quien poder derrumbarse para volver a resurgir. Las doulas podemos ser necesarias porque cumplimos un papel esencial en etapas cruciales para las personas. Ofrecemos acompañamiento emocional, una labor muy descuidada por nuestra sociedad actual pero fundamental para la salud de las personas sin juicios ni prejuicios.

Las matronas u otras profesionales preparadas podrían hacer muy bien el papel de las doulas, pero desgraciadamente el sistema, tal y como está organizado, no les permite desempeñarlo, y ello provoca una especie de guerra entre doulas y matronas, dos colectivos profesionales que deberían de ser complementarios y no rivales. La necesidad existe y por eso es una tarea que cada vez es más demandada.

Una doula no tiene formación sanitaria, por lo que no debe entrometerse en las decisiones de los profesionales médicos. Una doula debe ocuparse del plano emocional y de cubrir otro tipo de necesidades, como acompañar a la mujer en un entorno extraño o a la propia familia ante una situación novedosa, y para ello se forman. Sin dejar de lado que las doulas tampoco son psicólogas, sus casos son normales y solo precisan de un acompañamiento, no de un tratamiento. En caso contrario, pueden sugerir una derivación.

Según el lugar, los partos son llevados por ginecólogos o por matronas. Estas llaman al ginecólogo si surge alguna complicación o en el momento del expulsivo. A menudo, la matrona no puede llegar al plano emocional. En general, la mujer ve por primera vez a su matrona en el momento del parto y es posible que le atiendan dos o tres matronas distintas porque van cambiando de turnos.

Ahí es donde entra en juego nuestro papel. Un ginecólogo y una matrona resuelven problemas fisiológicos, pero la parte emocional y el postparto quedan desiertos. Es muy posible que la matrona esté más que capacitada para ese papel, pero, por las deficiencias del propio sistema, puede no desempeñarlo o no hacerlo con la profundidad necesaria. Como el parto tiene un gran componente emocional, de ahí se derivan los cambios positivos de tener ese acompañamiento profesional.

Con la figura de la doula ahora se está volviendo a lo que se hacía antiguamente, cuando una madre, hermana, abuela, tía o simplemente una vecina se iba a casa de la mujer que había dado a luz para estar a su lado y ayudarle en todo lo que podía. Porque las mujeres necesitan estar seguras durante el embarazo, parto y postparto. Porque es necesaria la figura de alguien que la pueda acompañar a tomar decisiones en situaciones con una carga emocional tan brutal como la de traer un hijo al mundo, por ejemplo.

Tal y como yo concibo la figura de una doula, nuestro trabajo consiste en informar y acompañar, no en imponer. Una doula puede proponer ideas, pero no corregir ni dirigir. Una doula no está formada en medicina; no es su trabajo ni su terreno y, por lo tanto, debe respetar absolutamente a todo el personal sanitario. Lo ideal sería que existiese una relación buena y cómplice entre doulas y matronas alrededor del proceso de maternidad (el embarazo y el posparto) del trabajo del parto. Pero, tal y como está montado el sistema, esto es muy complicado.

La ventaja de tener una doula al lado es que va a tender su mano en todo lo que necesites en ese momento y, luego, ya está. No le deberás absolutamente nada y desaparecerá de tu vida.

Podríamos entonces definir la figura de la doula como un profesional que aparece para acompañarte, apoyarte y entenderte en un momento emocionalmente muy fuerte. Aparece cuando quieres gritar o perder los papeles, cuando quieres desahogarte, cuando necesitas derrumbarte. Porque hay momentos en la vida en que necesitas tener una persona al lado con la que poder hacer todo esto, pero sin que luego te la tengas que cruzar cada día.

Para muchas mujeres somos necesarias, porque estamos ahí para acompañar sin juzgar.

Hay casos y situaciones personales, comportamientos de personas que, a priori, podrían resultar incomprensibles pero que, por ejemplo, vienen precedidos por situaciones de abusos sexuales continuados. Detrás de cada forma de actuar hay una historia personal a la que la doula trata de llegar para intentar comprender a la mujer y empatizar con ella mejor.

A lo largo de mis años de experiencia como doula he vivido situaciones muy delicadas. Por eso entiendo que la formación en gestión emocional es imprescindible para esta dedicación. Pero, además, hay demanda porque el trabajo de las doulas facilita que el parto sea más satisfactorio y que todo vaya más fluido. Esta es nuestra misión. Nuestro trabajo consiste en eso, en favorecer la fisiología de la persona.

¿Por qué no está contemplada la figura de la doula en la Seguridad Social?

Porque el sistema sanitario está muy congestionado. Las matronas no tienen tiempo para acompañar a las mujeres y, además, se une el hecho de que hay una gran variedad de personal que atiende a la mujer embarazada causando a veces confusión. Se agradece una persona fija, que esté allí hasta que la madre lo requiera, y en la pueda apoyarse si lo necesita. Nuestro sistema no puede permitirse esta figura, aunque económica y emocionalmente se ha demostrado que resulta rentable, ya que los partos son más fisiológicos, requieren menos intervenciones y se reducen los problemas y, por ende, el gasto.

Lo ideal sería un sistema sanitario en el que pudiéramos trabajar las doulas y las matronas de forma conjunta. Pero, tal y como está el panorama actual, esto es una utopía. Además de las dificultades existentes en el propio sistema, está también la lucha interna que hay entre matronas y doulas, una lucha que sería inexistente si cada una respetáramos nuestras áreas de trabajo. Es una guerra que no me gusta en absoluto, pero es la realidad y, en ocasiones, esta lucha viene dada porque muchas doulas se entrometen en el papel de los sanitarios y las matronas. Yo me atrevería a afirmar que hay doulas que han quemado puentes con el sistema sanitario.

Mi concepción de una doula tiene que ver mucho con mi formación. Yo sigo las ideas de DONA, la asociación norteamericana de doulas, cuya filosofía dice que la doula acompaña a la mujer, provee apoyo emocional y fisico, sugiere medidas de confort y ofrece sugerencias para la pareja, sin juzgar ni tomar decisiones por nadie. No somos médicos y, por tanto, debemos de respetar sus decisiones aunque no nos guste lo que estamos viendo, porque nuestro papel no es intervenir en su trabajo. Lo que sí podemos hacer es sugerir formas diferentes de hacer las cosas, pero siempre respetando el trabajo de los sanitarios.

Si la matrona pudiese hacer bien el trabajo que le corresponde, es decir, si la matrona acompañara a la mujer en este momento de su vida, antes, durante y después de dar a luz, y si estuviera al lado de la mujer emocionalmente, las doulas no pintaríamos absolutamente nada. Pero como la realidad es la que es, las doulas existimos y estamos ahí para cumplir ese papel de acompañamiento.

¿Esto es así en todos los países o solo en España?

No en todos los países es así, claro que no. En Nueva Zelanda, por ejemplo, tienen una de las mejores asistencias perinatales del mundo, donde las doulas trabajan codo a codo con las matronas. Es un sistema mucho más resolutivo y, a la larga, mucho más económico para el Estado, puesto que ahorra un montón de tratamientos de otras patologías que podrían ser evitables con un buen acompañamiento en uno de los momentos con mayor carga emocional que hay en la vida de una mujer, como es el hecho de dar a luz a un hijo.

Hay países donde parir en casa es un auténtico paraíso. Es el caso de Nueva Zelanda, Inglaterra y Holanda, por ejemplo. Además, en estos países hay casas de parto estupendas. El sistema sanitario, al contrario de lo que sucede en España, confía plenamente en esta manera de parir e incluso se recomienda, siempre que se trate de un parto de bajo riesgo, claro. Se hace así porque entienden que es lo mejor y porque es también la opción más económica. Aquí en España sigue habiendo muchas reservas y miedos a parir en casa.

¿Qué ventajas tiene para una mujer tener a su lado una doula en una de las etapas más determinantes de su vida?

¿Ventajas? Yo concibo el trabajo de doula como dar confianza a la mujer para que se dé cuenta de que es capaz de superar la situación que en ese momento le está tocando vivir y que no sabe muy bien cómo digerir. Entonces podemos decir que una de las ventajas para la mujer es hacerse más fuerte, saberse capaz de que puede superar cualquier situación.

Una doula acompaña y es un gran apoyo. Cuando hay situaciones que te superan, te puedes derrumbar ante ellas, puedes perder los papeles y decir o hacer cosas que delante de tus familiares, amigos u otras personas cercanas a tu vida no harías, porque las tendrás que seguir viendo el resto de tus días. No tienes por qué vivir con el recuerdo de algo que has hecho delante de alguien que luego va a continuar a tu lado en la vida. Esta puede ser una gran ventaja para quienes requieren nuestros servicios. Esto a nivel general.

Y en el caso de los embarazos, que es cuando más se demanda nuestro trabajo, podríamos decir que hacemos que los partos sean un proceso natural y fisiológico alejándolos del estado patológico habitual en nuestro entorno, debido al sistema de protocolos generalistas basados más en tradiciones que en estudios científicos y recomendaciones internacionales. Cuando un proceso es fisiológico y natural no es necesario patologizarlo. Darle a una mujer la oportunidad de tener esa experiencia es un regalo. Hacerle tomar consciencia de que todo depende de ella misma, que es capaz de hacerlo y lo sabe. Una mujer que vive su experiencia desde la normalidad, desde el disfrute, es un regalo. Una mujer que toma consciencia de que todo depende de ella misma, pero que puede apoyarse si lo necesita, que no está sola, verá que es capaz, que puede hacerlo por sí misma. Pero, si flaquea, allí tiene a alguien que le tenderá la mano, sin enjuiciarla. Debemos hacerla consciente de que puede hacerlo por sí misma.

¿Cómo se contacta con una doula? ¿Cómo se accede a vuestros servicios?¿Cómo puede acceder a vuestros servicios alguien en cuyo municipio no exista esta figura?

Hoy en día a través de Internet es fácil localizarnos. Hay muchos centros que ya tienen sus propias doulas y existen varias asociaciónes de doulas españolas, aunque no estamos todas.

Hay doulas que no tienen ningún problema en desplazarse geográficamente y pueden trasladarse a cualquier lugar donde las requieran y otras que solo trabajan en las ciudades en las que viven, depende de cada una. De todos modos, entre las diferentes doulas hay diversas formas de trabajar, por lo que puede ser conveniente consultar con varias de ellas para ver si lo que buscamos es lo que esa doula en concreto nos puede ofrecer. En cualquier caso, Internet es una buena herramienta para localizarnos.

Puedes consultar la entrevista original en: http://www.pequemundo.es/Post/rosa-sorribas-lo-ideal-seria-que-existiese-una-relacion-buena-y-complice-entre-doulas-y-matronas


Sobre Rosa Sorribas
Rosa Sorribas es consultora de lactancia certificada internacional (IBCL), doula y fundadora de Crianza Natural. Ha impartido cursos y conferencias sobre temas de lactancia, crianza y porteo.

Documentos de Rosa Sorribas publicados en Crianza Natural

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