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Rutinas frente a horarios

Publicado el jueves, 08 de enero de 2015. Autor: Tracy Cassels

Con todas las discusiones sobre el sueño que existen hoy en día parece que tenemos más temas que tiempo para tratar. De estos temas, uno que siento que necesita ser comentado es la diferencia entre rutina y horario para un bebé. Muchas veces los padres confunden estos términos y no están muy seguros de que es lo mejor para su bebé, a pesar de que hay una diferencia abismal entre ambos. Vamos a repasarlos para ver que sería lo biológicamente normal para un niño.

Rutinas

¿Qué es una rutina y cómo concierne concretamente a los niños?

Rutina (Definición): Del francés routine, una rutina es una costumbre o un hábito que se adquiere al repetir una misma tarea o actividad muchas veces.

Por ejemplo, si cada vez que vas al gimnasio comienzas estirando, luego haces un calentamiento, luego algo de cardio y luego una relajación, esta sería tu rutina de trabajo de gimnasio. Es un grupo de actividades regulares que efectúas de manera habitual en un orden establecido.

Cuando hablamos de bebés, se puede decir lo mismo. Las rutinas son simplemente comportamientos que ejecutamos en el mismo orden cada vez que realizamos una actividad. Muchas familias tendrán rutinas diarias y rutinas para ir a la cama (o para la siesta). Así que, si tu orden habitual de realizar la acción de levantarte es: te levantas, te vistes, vistes a los niños, tomáis el desayuno, vais al parque, a la biblioteca, coméis, siesta, juego libre, cena y entonces les preparas para la cama, esa sería vuestra rutina diaria (durante el día). Vuestra rutina para la noche podría ser, por ejemplo: baño, ponerse el pijama, hora del cuento, tomar pecho y apagar las luces.

A pesar de ser relativamente simple, muchos padres comenten dos “errores” cuando hablamos de rutinas. El primero es que no piensan en el niño o niños cuando crean la rutina. Esto se refleja en que muchas veces encuentran resistencia con los elementos que entran en conflicto con el niño. Por ejemplo, si un niño se excita y despierta al leerle cuentos, leer antes de ir a la cama no sería recomendable. A pesar de que funcione muy bien para muchas familias, es algo que esta familia no debería agregar a su rutina particular. De hecho, he escuchado a muchos padres comentar que las rutinas típicas para ir a la cama no inducen el sueño en sus niños. Estos niños se quedan habitualmente despiertos durante horas una vez terminada la rutina. Una de las posibles razones de que esto ocurra es que esta rutina de ir a la cama no está teniendo en cuenta las necesidades concretas de ese niño (o lo que los padres quieren). Este es el motivo por el que no soporto los libros que te enseñan rutinas estándar. No existe una sola rutina que funcione para cualquier niño del planeta. De hecho, no creo que exista un niño para el que la misma rutina funcione a lo largo de toda su infancia. Los niños crecen y cambian constantemente y con estos cambios llegan nuevas necesidades, nuevas reacciones y por tanto nuevas rutinas. Incluso los libros que ofrecen distintas rutinas organizadas por edades no se están basando estas rutinas en tu hijo.

Pero si existe una rutina que capta realmente las necesidades de tu hijo en el tema del dormir, será tan efectiva como el entrenamiento para dormir a corto plazo (NT: técnica que consiste en dejar llorar al niño durante periodos de tiempo más o menos cortos hasta que se duerme) y mucho más efectiva a largo plazo (considerando que el entrenamiento para dormir no es efectivo a largo plazo en absoluto, y como largo plazo estamos hablando de unos pocos meses) [1][2]. Esta es la razón por la que muchas de las personas que se oponen a entrenar a los niños para dormir no solo creen que los padres no necesitan hacer nada, sino que señalan que hay maneras mucho más suaves de ayudar a un niño a dormirse sin que llore, tenga rabietas o sufra (ni él ni los padres).

El segundo error que cometen los padres frecuentemente es confundir las rutinas con los horarios. Así que esto me lleva a:

Horario

¿Cuál es nuestra definición de horario?

Horario: Un plan para realizar un trabajo o conseguir un objetivo, especificando el orden y asignando el tiempo para cada parte.

Volvamos al nuestro ejemplo inicial del gimnasio. Tienes tu rutina en el gimnasio (lo que haces cuando vas a entrenar), pero tu horario en el gimnasio sería el tiempo exacto en que esperas realizar tu rutina y cuánto tiempo le dedicas a cada parte. Para algunos sería asegurarse de que se levantan, llegan al gimnasio a las 7 de la mañana, hacen un calentamiento de 5 minutos, hacen 20 minutos de cardio, 10 de pesas y luego 5 minutos de relajación. Así que tu horario se enfoca no solo en lo que vas a hacer, sino cuanto tiempo esperas que ocurran estos hechos.

Cuando pensamos en el sueño infantil, los padres creen muy a menudo que necesitan un horario. Que deben llevar a su hijo a dormir a una hora en concreto y que esta debe ser la misma cada noche. Recuerdo haber estado en una conferencia de la Dra. Wendy Hall en la que hizo un comentario casual de que ningún buen padre debería meter a su hijo en la cama más tarde de las ocho de la tarde. Como madre de un ave nocturna, puedo decir que me reí bien alto y a la vez me entraron ganas de meterle en la cabeza un poco de sentido común. Este tipo de comentarios inculca a los padres la creencia de que no deberían escuchar a sus bebés, sino a un horario arbitrario que otras personas han marcado.

Pero he aquí un pequeño secreto. Los bebés van a dormir a todas horas, sobre todo los más pequeños. E incluso los mayorcitos pueden ser pájaros nocturnos y eso no te convierte en un mal padre.

Aparte de que no todos los bebés puedan encajar en él, un horario puede presentar problemas por sí mismo. Por ejemplo, da por hecho que los bebés experimentan todos los días por igual, que han gastado la misma cantidad de energía a cierta hora del día y que siempre están listos para irse a dormir a la misma hora. Si resulta que tienes un niño al que le pasa todo esto, entonces no necesitas un horario; tu bebé se quedará dormido en el momento justo. Y, si no lo tienes, es más probable que puedas conseguir un momento de irse a dormir libre y relajado, si sigues las pistas que te da tu propio hijo sobre cuando empieza a estar cansado y comienzas en ese momento con las rutinas de acostarle (puede ser que, dependiendo de la noche, necesite de más o menos tiempo si no te obligas a seguir un horario programado al minuto). Piensa que éxito tienes tú en dormirte cuando te vas a la cama y no estás cansado. Deberías ver que lo mismo le pasa a tu bebé. El obligarle puede traer lágrimas (para el bebé y para ti), frustración, ansiedad y todo tipo de sentimientos desagradables que nadie quiere.

(Como puntualización, esto no significa que tengas que esperar a que tu hijo te diga cuando está listo para ir a la cama, si no que puedes ver las pistas particulares que tu hijo envía sugiriendo cuando es un buen momento para poner en marcha esa rutina. De nuevo, tienes que aprender estas pistas de tu hijo ya que son diferentes en cada niño.)

Algunas personas pueden argumentar que, teniendo trabajo y la necesidad de madrugar, los niños deben estar despiertos a determinada hora. Les diría que si les despiertas pronto (si debes hacerlo), estarán cansados de forma natural antes por la noche y verás las pistas que dan de estar cansados. En cualquier caso, puede que algunos días se queden levantados una hora extra, y que otros den signos de estar cansados una hora antes. Pero, ¿no somos todos así?

Otro tema con los horarios es que ignoran descaradamente los hitos de desarrollo que afectan el sueño infantil. El sueño infantil normal (que comprende despertares nocturnos, siendo estos muy variables de un niño a otro) se ve afectado normalmente por cosas habituales en la infancia como los brotes de crecimiento, la salida de los dientes o los saltos cognitivos. Estos hitos suelen interrumpir el sueño, siendo típico que aumente la necesidad de atención en los periodos en que el niño está despierto. Estar atado a un horario ignora las necesidades adicionales que tiene un niño en estos periodos. De hecho, existen investigaciones que sugieren que incluso los niños que duermen bien, muestran un aumento en los despertares por la noche entre los seis y los 12 meses de vida [3] [4]. Incluso antes de los seis meses a muchos niños comienzan a salirles los dientes y atraviesan varios brotes de crecimiento, lo que significa que su sueño se verá interrumpido y que necesitarán de tu atención, amor, cuidado y compasión para poder atravesar esta dura época. Intentar forzar a un niño a un horario puede significar que tengas que ignorar lo que necesita y eso no es ser un padre receptivo.

¿El ganador?

No creo que haya quedado ninguna duda de que las rutinas son muy superiores a los horarios. Los bebés y los niños pequeños no necesitan tener un horario. De hecho, intentar forzarles a uno puede perjudicarles a ellos y a vuestra relación. Incluso cuando la gente cambia los horarios en base a la edad del bebé (como se recomienda en los libros de crianza), aún estás intentando forzar el comportamiento de tu hijo en vez de seguir las pistas que te da el niño y permitir que desarrolle su rutina natural de sueño. El no estar atrapado en un horario también puede servir para aliviar el estrés parental. En vez de mirar al reloj y sentir como crece la ansiedad porque han pasado 3 minutos de la hora de irse a la cama, los padres pueden enfocarse en el tiempo con sus hijos, disfrutar de las rutinas que funcionan y aprender más sobre su hijo siguiendo sus pistas. Aun más importante para las familias que están luchando con temas de sueño, los horarios no han demostrado ser de ayuda para la familia, pero las rutinas sí, de hecho, mucho más que los entrenamientos para dormir. Recuerda que tu hijo no está en el ejército ni necesita regímenes estrictos, especialmente mientras está aprendiendo a sentirse seguro cuando duerme. Tira a la basura el horario, consigue una buena rutina y deja que el resto surja por sí mismo.

Nota final: Algunos niños tienen necesidades especiales y pueden necesitar mucha estructuración. No puedo aquí explicar la complejidad que esto añade a la crianza. Este artículo se refiere solo a niños que siguen un desarrollo típico (como a los que se refieren los estudios).

Bibliografía

  • Mindell JA, Telofski LS, Weigand B, Kurtz ES. A nightly bedtime routine: impact on sleep in young children and maternal mood. Sleep 2009; 32: 599-606.
  • http://www.isisonline.org.uk/how_babies_sleep/sleep_training/research_evidence/
  • Anders TF, Keener MA. Developmental course of nighttime sleep-wake patterns in full-term and premature infants during the first year of life. Sleep 1985; 8: 173-192.
  • Scher A. A longitudinal study of night waking in the first year. Child: Care, Health and Development 1991; 17: 295-302.

Sobre Tracy Cassels
Tracy Cassels es la autora principal de Evolutionary Parenting. Se licenció en Ciencias Cognitivas en la Universidad de Berkeley, California, ha realizado un master en Psicología Clínica en la Universidad de British Columbia y actualmente está trabajando en un Doctorado en Psicología del Desarrollo también en la Universidad de British Columbia, en el que está estudiando como ciertos factores evolutivos afectan al comportamiento empático de los niños.

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