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Amamantar a bebés prematuros

Publicado el viernes, 07 de noviembre de 2014. Autor: Patricia López Izquierdo


Nova Emery, nacida el 17 de octubre de 2012, a las 24 semana, con un peso de 820 gramos https://www.facebook.com/ SavingSuperNova

Si amamantar a bebés a término es ya algo fundamental para su salud y normal desarrollo, amamantar a los que nacen antes de tiempo se convierte casi en una cuestión de vida o muerte. Dar lactancia artificial a bebés prematuros aumenta en gran medida el riesgo de que padezcan múltiples infecciones, entre ellas, la conocida enterocolitis necrotizante e incrementa, en consecuencia, las probabilidades de que fallezcan o de que sufran secuelas de por vida. Por ello, es especialmente importante que en estos casos se ponga todo el empeño y el apoyo posible en establecer la lactancia natural.

La madre suele estar muy afectada por el nacimiento a pretérmino inesperado y traumático y, en muchas ocasiones, se encuentra mal, tanto física como emocionalmente. Es fundamental no aumentar las exigencias sobre ella y ofrecerle la lactancia como una vía para volver a vincularse con su hijo y como la forma de continuar, de alguna manera, ese embarazo tempranamente interrumpido.

Para ello, es necesario considerar la lactancia como mucho más que un acto mecánico de bombeo de leche periódico con su posterior administración a tiempos definidos; se trata de una manera de relacionarse y de establecer el vínculo entre madre e hijo, además de ser la forma de nutrición óptima para el bebé.

Otro factor determinante en estos casos es el contacto continuo. No deberían separarse madre y bebé, sino que tendrían que llevarse a cabo cuidados piel con piel o método madre canguro (MMC), lo antes posible y durante todo el tiempo posible. Además, este contacto continuo supondrá reconciliar la familia con la situación y un enorme alivio del sufrimiento para todos.

Hay que tener en cuenta que la extracción de la leche sigue siendo prioritaria, ya que, en general, los bebés inmaduros no son capaces de realizar una succión fuerte y eficaz como para conseguir el estímulo suficiente que cree una producción de leche buena y sostenida a largo plazo.

En cualquier caso es importante no olvidar que casi todos los bebés entorno a las 32-34 semanas ya pueden empezar a succionar del pecho. Se han visto casos de bebés mamando incluso varias semanas antes (al igual que lo hacen dentro del útero) cuando se les ha dado la oportunidad de estar piel con piel sobre el pecho de su madre. No hay ninguna razón médica que contraindique el poner un bebé prematuro al pecho desde el nacimiento, más bien al contrario. El pecho materno es una forma muy eficaz de mejorar la salud y el bienestar de los bebés prematuros.

Las personas que apoyen a la madre en esta lactancia (familiares y profesionales) han de ayudarla a establecer un plan de extracciones diarias lo más frecuentes posibles pero preservando también el descanso necesario. En general, se habla de un mínimo de 7-8 extracciones cada 24 horas, con al menos una extracción a lo largo de la noche. El tiempo que dure cada extracción depende de cuanta leche fluya cada vez, pero se recomienda prolongarlo alrededor de un minuto más desde que haya dejado de salir para maximizar la estimulación.

Si no se ha logrado el reflejo de eyección (pico de oxitocina) y solo salen unas gotas durante toda la extracción, es mejor dejarlo para más tarde y no prolongar demasiado la manipulación intensa del pecho, que puede resultar traumática y dolorosa.

Es muy importante que el método y sistema de extracción sean apropiados. La primera opción es una bomba doble hospitalaria con embudos del tamaño apropiado al pecho de la madre y bien calibrada en cuanto a intensidad y ritmo de succión. No debemos olvidar que es imprescindible una buena estimulación de la mama y un masaje previos, y que la extracción manual es una parte más del proceso que debería realizarse tanto antes como después de cada extracción mecánica. Se ha demostrado que la combinación de la extracción mecánica potente, junto con la estimulación manual y el masaje personalizado con compresión mamaria, es lo mejor en términos de producción de leche final.

Es interesante saber que se considera que la producción a largo plazo queda asegurada si se logra extraer al menos unos 500 ml diarios en las primeras dos semanas (idealmente unos 700 u 800 ml al día). Aunque los bebés prematuros tomarán al principio mucha menos cantidad, si la producción es menor al inicio, posteriormente caerá en picado. Y esto lleva a la angustiosa situación de que, cuando el bebé por fin es dado de alta, la madre, que hasta entonces cubría a duras penas su demanda, llega a casa prácticamente sin producción de leche y con un pequeño acostumbrado a tomar biberones que fluyen rápido, lo que, para desconsuelo y desazón de la madre, le lleva rechazar el pecho en muchas ocasiones.

La succión de los bebés prematuros es inmadura, lo que significa que hacen muchas pausas para respirar entre succión y succión. Está demostrado que tomar el biberón les causa mayor estrés respiratorio y mayor fatiga que tomar el pecho. En la mayoría de ocasiones, las pezoneras son de ayuda, siempre que estas sean adecuadas (pezoneras de silicona ultrafina tipo contact y del tamaño o talla adecuada). La pezonera mantiene la forma del pezón, ahorrando al bebé el esfuerzo necesario para mantener el sello de succión y deja el pezón bien dentro de la boca, sin que se escape y resbale a menudo.

Aunque el aumento de peso de estos pequeños bebés ha de monitorizarse con cuidado mediante pesadas diarias o a días alternos, realizar la doble pesada en cada toma raramente es seguro ni operativo y, por supuesto, no está justificado, y aún mucho menos, limitar el tiempo del bebé al pecho a ciertos minutos cada determinadas horas. Si es necesario suplementar (por ejemplo con leche fortificada según criterio médico), se hará mejor después de la toma de pecho y, a ser posible, con métodos diferentes al biberón, como el dedo jeringa o la sonda.

La madre y/o el padre deberían ofrecer todas las tomas, con el fin de familiarizarse con la alimentación de su hijo desde el nacimiento y de llegar a casa con mayor experiencia y confianza en sí mismos para cuidar de su bebé. La succión no nutritiva es muy importante en estos bebés para su desarrollo neurológico y sería ideal que la pudieran realizar siempre al pecho materno.


Sobre Patricia López Izquierdo
Patricia López Izquierdo es veterinaria e IBCLC.

Documentos de Patricia López Izquierdo publicados en Crianza Natural

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