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Así que vas a dar el biberón

Publicado el miércoles, 29 de octubre de 2014. Autor: Tracy Cassels

Debo decir, en primer lugar, que soy una gran defensora de la lactancia materna, hasta el punto que a veces mi apoyo ha causado cierta controversia entre lectores que se han sentido mal al creer percibir cierto menosprecio hacia las madres que no dan el pecho por un motivo u otro. Mi intención, sin embargo, no es dirigir mis textos a las madres que tomaron conscientemente la elección de dar biberón a sus bebés, sino al sistema que las forzó a tomar esta decisión. Creo que las madres deberían conocer todas las opciones. ¿No puedes dar el pecho? Extráete la leche. ¿No puedes extraerte leche? Deberías tener la opción de conseguir leche materna de una donante. Para mí la leche artificial tendría que ser la última salida que solo unas pocas madres tomasen. No solo dar el pecho es lo que biológicamente el recién nacido espera, sino que la ciencia ha demostrado en multitud de ocasiones, que dar leche artificial está asociado con muchos problemas (como multitud de estudios demuestran).

Aun así, la lactancia artificial ha venido para quedarse, así que es hora de hablar de algunas de las formas en las que puede no cubrir todas las necesidades del bebé y de cómo las madres pueden intentar "solucionar" estas carencias.

No da lo mismo cómo dar el biberón
Una de las expresiones que me he dado cuenta de que no acaban de entenderse bien es que cuando decimos "dar un biberón" podemos estar hablando tanto de dar leche artificial como de dar en biberón leche materna, y que algunos bebés son alimentados exclusivamente de esta forma. La lactancia en biberón de leche materna está en la segunda posición en el ranking de la OMS en cuanto a las mejores formas de alimentar a un bebé (solo por detrás de la leche materna ofrecida del propio pecho) y muchas de las carencias asociadas al concepto que tenemos del biberón (pensando casi siempre en lactancia artificial) no tienen sentido en este caso. Desde una perspectiva de la salud, estos bebés también reciben la mayoría de los beneficios asociados a la lactancia materna, ya que se están alimentando de leche humana aunque el envase sea un biberón. Comparada con la leche artificial, la leche materna extraída contiene todos los anticuerpos y componentes inmunológicos que mantienen sanos a los niños, y que los protegen, especialmente de enfermedades serias como el cáncer [1][2][3] y de enfermedades infecciosas [4]. De hecho, si el 90% de los bebés de los Estados Unidos se alimentasen exclusivamente de leche materna (del pecho o en biberón) durante los primeros seis meses de vida, se salvarían unas 900 vidas al año (casi todas de niños menores de un año) [5].

Lo que no se puede ofrecer el extraerse leche y darla en biberón es la sabiduría inmediata del cuerpo de la madre sobre cuando el bebé está enfermo. En el momento en que un bebé lactante se engancha al pecho de su madre, pequeñas cantidades de la saliva del bebé entran en contacto con el pecho dando una información al sistema inmunológico de la madre sobre que anticuerpos necesita su hijo en ese momento [6]. Esto significa que, si la madre aun no ha pasado esos anticuerpos específicos a su hijo a través de la leche (ya sea extraída o directamente del pecho), su cuerpo puede empezar a crearlos en ese momento, y se los pasará a su bebé tan pronto como estén disponibles. Si un bebé no se coge nunca el pecho, este tipo de inmunidad puede tardar más tiempo en llegarle, ya que la madre tendría que entrar en contacto personalmente con la enfermedad para crear esos anticuerpos (pero podría llegar a hacerlo si está habitualmente cerca de su hijo y, en ese caso, se los pasaría a través de la leche extraída).

Estas razones que afectan a la salud serían, de por si, motivo suficiente para considerar el utilizar leche extraída o leche materna donada si decides que no quieres o no puedes dar el pecho. Pero también nos recuerdan a todos los demás que solo porque estés viendo un biberón, no significa que estés viendo leche artificial. En cualquier caso, existen una serie de factores que son importantes para todos los bebés que se alimentan al biberón y que las madres deberían tener en cuenta. Lo que expongo a continuación son tres de estos descubrimientos relacionados con la alimentación con biberón y cómo puedes superar los inconvenientes para que tus hijos estén lo más cerca posible de lo que esperan biológicamente (y en el caso de la leche materna ofrecida en biberón, para que estén increíblemente cerca).

Vínculo
Investigaciones: Diversos estudios han demostrado que los niños que maman tienen más posibilidades de crear un vínculo seguro con su madre que los que se alimentan con biberón [7]. De hecho, no solo influye en el vínculo, sino que los bebés alimentados a biberón tienen más riesgo de sufrir de negligencias o abusos, siendo esta forma de recibir el alimento un factor determinante en conjunción con otros muchos factores de tipo socioeconómico y familiar [8]. Y, dentro del tema del apego, los investigadores han identificado dos factores principales (aunque podría haber más) que entran en juego si analizamos la lactancia materna frente al biberón. Son la oxitocina [9] y el contacto visual [5].

Lo que puedes hacer: La oxitocina se produce en parte por el contacto piel con piel, un hecho del que las madres que dan biberón pueden beneficiarse. Una madre que alimenta regularmente con biberón debería ser consciente de la importancia del contacto piel con piel y de cómo esto conlleva la liberación de la oxitocina en ella misma y en su bebé, lo que provocará en ambos sentimientos de amor y confort. Esto significa que, si se asegura de estar en contacto piel con piel el tiempo suficiente, el proceso de vinculación puede ser mucho más fácil.

Una manera simple de conseguir esto mismo es imitar el acto de amamantar cuando estés en casa quitándote la ropa y manteniendo a tu bebé muy cerca. El contacto visual es parte natural del amamantamiento para muchas madres, pero en general está sospechosamente ausente cuando un bebé toma biberón. Puede ser que el motivo sea que un bebé que está literalmente "unido", vinculado a una mamá que lo amamanta al pecho, le mande señales a su madre para que siga comprobando como está y para que lo mire, pero, sea como sea, el contacto visual es clave ya que esta relacionado con la habilidad de empatizar y de amar a otro individuo [10]. Esto significa que, si das biberón a tu bebé, deberías asegurarte de que te tomas un tiempo para mirarle. Dedica por lo menos una toma al día en la que no hagas nada más que mirar a tu niño mientras lo alimentas. Mejor aún, combina el piel con piel con el contacto visual y dale a tu bebé la experiencia que biológicamente está esperando.

Inteligencia: Diversos estudios han mostrado que los bebés amamantados parecen tener un desarrollo cognitivo superior cuando son mayores [11]. Mientras que muchos estudios se han enfocado en el CI (Coeficiente de Inteligencia) o desarrollo cognitivo durante los años de preescolar, también existen investigaciones que incluyen los éxitos académicos en primaria [12]. Estas pruebas científicas en una época tan temprana de la vida sugieren que extraerse la leche tendría los mismos efectos que amamantar, pero estudios más recientes han puesto en duda estos resultados. Parece ser que no es solo el pecho (frente a la leche artificial) lo que tiene efecto sobre la inteligencia, sino también alimentar a demanda [13]. Existe una confusión al creer que los bebés amamantados tienen muchas menos posibilidades de comer según un horario establecido que los bebés alimentados con biberón.

Así que, al margen de dar el pecho o no (son necesarios más estudios para saber si alimentar a demanda iguala el efecto de amamantar respecto a la inteligencia o lo aumenta), alimentar a tu hijo a demanda (de biberón o del pecho) está relacionado con un mayor desarrollo cognitivo y mayor inteligencia.

¿Qué puedes hacer?
Realmente esta respuesta es fácil. Alimenta a tu bebé cada vez que tenga hambre y ya está. Puede ser duro, puede ser mucho más frecuente de lo que esperabas, pero esto es lo que tu hijo necesita. Si queremos respetar su desarrollo cognitivo, tenemos que aceptar que los niños necesitan muchísima energía para que se desarrolle su cerebro. Sus pequeños cerebros están creciendo a una velocidad astronómica y si su cerebro se queda sin energía de la que alimentarse, simplemente no se desarrollará al máximo de su capacidad. Si te imaginas cómo de alerta y capaz puedes sentirte si estás hambriento, podrás tener una idea de cómo tu bebé está funcionando, con la diferencia de que tu bebé, además de usar su cerebro, tiene que hacerlo crecer. Así que entierra las planificaciones y cuando tu bebé pida alimento, prepara un biberón y dáselo.

Problemas de peso
Muchos estudios se han enfocado en la diferencia de peso entre los bebés amamantados y los alimentados con leche artificial, encontrando una fuerte relación entre el riesgo de sufrir sobrepeso y el uso de la leche artificial (para una revisión ver [14]), presumiblemente por las diferencias entre los dos tipos de alimento. También existe un estudio que encuentra diferencias entre los bebés alimentados con fórmula, pero que han tenido un periodo corto (menos de tres meses) de amamantamiento [15].

Parece que hay en juego dos factores. El primero son las diferencias nutricionales entre la leche artificial y la leche materna y sobre esto no hay nada que se pueda hacer salvo sugerir a los padres que busquen leche donada o usen leche extraída de la propia madre en vez de fórmula.

El segundo tiene que ver con la composición de la leche materna y el hecho de que al comienzo de la toma aparece la leche de inicio (mucho más ligera, con una composición más alta en agua y que consigue calmar la sed) y después la leche del final (más gruesa, con más grasa y proteínas aunque considerablemente menos que la leche artificial). Este es el motivo por el que los niños que toman leche materna necesitan alimentarse más a menudo para calmar su hambre. Si los niños no toman la leche del principio o está mezclada con la del final, pueden sobre alimentarse en un intento por calmar la sed, incluso cuando ya han saciado su hambre. Afortunadamente si te estás extrayendo leche, puedes conseguir separar está leche de inicio de la del final (esto también puede ser útil para mamás que tienen demasiada leche de inicio, lo que a veces lleva a problemas en la ganancia de peso del bebé). La asesoras de lactancia sabrán explicarte cómo hacer esto. Existe otra consideración de la que las mamás deberían ser conscientes y es, de nuevo, la de la alimentación programada frente a la alimentación a demanda. La alimentación bajo horarios también puede llevar a un riesgo mayor de sobrepeso, ya que se fuerza a los niños a que se sobrealimenten para que no tengan hambre más tarde. Es básicamente enseñar a los niños a anular o ignorar su control interno que les dice cuando están llenos, lo que puede llevarles también a un problema con la comida más adelante en su vida.

Conclusiones
Dar el biberón se ha convertido en la sociedad occidental en parte habitual de la crianza, tanto para las madres que tienen que volver al trabajo y se extraen leche para sus bebés, como para las que reciben leche donada de otras mamás o para las que usan leche artificial. Aunque la leche extraída del pecho es superior en términos de salud a la leche artificial, dar el biberón acarrea ciertas limitaciones intrínsecas, al margen de cual sea su contenido, ya que no es lo que los bebés biológicamente esperan.

Cuando los padres leen estudios sobre el biberón, a menudo se ponen a la defensiva por las implicaciones que esto supone y, aunque lo entiendo, el hecho es que cuanto más sepa una madre, mejor podrá ocuparse de su hijo. En el caso de dar el biberón, algunas de estas limitaciones pueden superarse con un poco de trabajo extra de la madre, con lo cual los resultados de estos estudios no tienen por qué ser determinantes. En vez de enfadarse con estos resultados, asegúrate de hacer lo posible para que tu hijo reciba lo que más se asemeja a sus expectativas. Las sugerencias apuntadas en este artículo deberían ayudarte a encontrar la manera en que tanto la madre como el bebé se beneficien.

Referencias

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  • http://www.chop.edu/export/download/pdfs/articles/pfe/separating-milk-help-baby-grow.pdf

Sobre Tracy Cassels
Tracy Cassels es la autora principal de Evolutionary Parenting. Se licenció en Ciencias Cognitivas en la Universidad de Berkeley, California, ha realizado un master en Psicología Clínica en la Universidad de British Columbia y actualmente está trabajando en un Doctorado en Psicología del Desarrollo también en la Universidad de British Columbia, en el que está estudiando como ciertos factores evolutivos afectan al comportamiento empático de los niños.

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