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Educar en casa: por dónde empezar

Publicado el jueves, 27 de febrero de 2014. Autor: Laura Mascaró

Sea cual sea el motivo por el que os planteáis educar en casa, y tanto si vais a desescolarizar como si nunca escolarizasteis, lo cierto es que la decisión conlleva un grado de responsabilidad tan alto que, muy probablemente, sintáis que estáis dando un paso en el vacío. A continuación, expongo una serie de consejos que yo misma recibí cuando inicié este camino (y algún otro que no recibí y eché en falta) con la esperanza de que resulten útiles a quienes empezáis a transitarlo ahora.

  • Informaos. La información es poder y, por el contrario, la ignorancia, amén de ser atrevida, es peligrosa. Leed todo lo que podáis no solo sobre educación en familia, sino también sobre pedagogía. Leed cualquier libro de John Holt y de John Taylor Gatto; leed a Ivan Illich, María Montessori y A.S. Neill. En la XI edición del Carnaval de Blogs de Educación en Familia encontraréis gran cantidad de lecturas recomendadas. En español se han escrito los siguientes libros:

    - Defensa de la Constitución y enseñanza básica obligatoria. Tesis doctoral de Ana María Redondo.

    - Razones para educar en familia y Educar en casa día a día. Publicados por la Asociación para la Libre Educación.

    - Vivir sin cole. De Nuria Aragón Castro.

    - El homeschooling en España. Tesis doctoral de Carlos Cabo.

    - Educación y libertad. Una defensa del homeschooling como máxima expresión de la libertad educativa y Enseñar a Pescar (Educando en Casa) . De Laura Mascaró.

    - Educar en familia. Un repte que genera passió. De Anna Ferrer.
  • Leed, también, blogs de familias que educan en casa. A través de ellos os haréis una idea de cómo es el día a día de las familias homeschoolers y os daréis cuenta de que cada una de ellas es única en sus motivos, en sus métodos pedagógicos, en su sistema de organización, en su concepción de la vida y de la educación, en su estructura familiar, etc.
  • Analizad cuáles son vuestros motivos. Existe una gran variedad de motivos por los que las familias deciden educar en casa y ninguno es mejor o peor que otros, ni más importante o más adecuado. Pero sí es importante reflexionar acerca de nuestra motivación última para tomar esta decisión, porque conocer bien las razones nos ayuda a determinar cómo lo haremos y, también, a explicar y defender nuestra postura cuando debamos.
  • Valorad los pros y los contras. A veces, al fijarnos en otras familias que educan en casa, podemos cometer el error de centrarnos solo en la parte positiva y no tener en cuenta las posibles dificultades. No hay que compararse con otras familias ni mucho menos idealizarlas. Es cierto que el ejemplo nos puede servir para modelar nuestro propio camino, pero lo que para unos puede ser una ventaja, para otros puede resultar una desventaja. No conviene perder de vista el hecho innegable de que cada niño es diferente y que todos tienen sus propias necesidades y su propia forma de aprender. Además, el sistema de organización de una familia puede no ser válido para otras, porque no tengan la misma estructura, ni los mismos horarios, ni los mismos ingresos, ni, en definitiva, el mismo estilo de vida. Conocer las debilidades de la educación en familia y, especialmente, de nuestra propia educación en familia, nos hará más fuertes y nos ayudará a evitar errores innecesarios.
  • Estudiad cuál es la viabilidad real para vuestra familia. No todo el mundo puede educar en casa y no todo el mundo que educa en casa puede hacerlo de la misma manera. No escolarizar a los hijos implica tener a algún adulto a su cargo las 24 horas del día, y eso no siempre es posible. Y, aun siendo posible, no siempre es fácil. Cuando decidís educar en casa tenéis que ser conscientes de lo que ello va a implicar para vuestra familia. ¿Podrá uno de los dos dejar de trabajar para hacerse cargo de los niños? ¿Podrá la familia sobrevivir con un solo sueldo? ¿Podrán los padres trabajar desde casa, o adaptar sus horarios laborales a la nueva situación familiar? Es más, aún teniendo resuelto el asunto económico, ¿están los dos padres igualmente convencidos de que esto es lo mejor para sus hijos y, por tanto, para la familia? A veces hay que valorar si educar es casa es o no más importante que conservar un determinado nivel de ingresos o la estabilidad matrimonial. Parafraseando a Sandra Dodd, ahí os dejo un consejo: si tenéis que elegir entre educar en casa o salvar vuestro matrimonio, elegid el matrimonio sin dudarlo.
  • Contactad con otras familias, preferiblemente de vuestra zona, pero también con familias que quizás estén más lejos pero con las que tengáis cosas en común. Del mismo modo que leer blogs de homeschooling os ayudará a ver cómo es el día a día de las familias, conocerlas personalmente os confirmará lo que ya sabéis en teoría: que se trata de gente normal, que los niños no están abandonados, ni son asociales, ni tienen carencias de tipo académico; que educar en casa es, simplemente, una opción más de entre las muchas posibles. Puede suceder que las familias que tengáis más cerca no tengan mucho que ver con vosotros; puede que lo único que tengáis en común sea el hecho de educar en casa. Pero seguro que, en algún lugar, existen familias con las que compartís muchas más cosas aparte del modelo educativo que habéis elegido. Buscadlas y contactad con ellas, aunque sea a través de internet o por teléfono, porque no es bueno sentir que estamos solos.
  • Informaos bien de la legalidad y las posibles consecuencias de la desescolarización. A veces me llaman padres asustados porque han recibido una citación de los servicios sociales o de la Fiscalía de Menores. Ellos pensaban que educar en casa era legal en España, que se podía hacer sin problemas y, de repente, el problema llama a su puerta. Realmente, se puede educar en casa en España, esto lo demuestran las miles de familias que lo hacen; pero debemos saber a qué nos exponemos y estar preparados para afrontar una posible persecución administrativa o, incluso, judicial.
  • Preparaos, pero sed flexibles. La organización y la previsión son importantes, pero también lo es tener la capacidad de amoldarnos a los cambios, de dejar a un lado nuestra programación cuando esta no nos sirva. Puede que hayas previsto hacer algo siguiendo un modelo teórico, o imitando lo que viste hacer a otra familia; pero puede suceder que esos modelos no se ajusten bien a tu propia familia, que no funcionen bien para tus hijos. O puede que os funcionen durante un tiempo pero después tengas que cambiarlos por otros. Eso no debe suponer un problema sino todo lo contrario. Al no estar sujetos a un currículum ni a una metodología previamente elegidos por terceras personas, tenemos la libertad de cambiar todo aquello que no nos esté funcionando y de probar cosas diferentes.
  • Cuatro formas de lidiar con las críticas:

    Primera. Dar información sobre cada tema que te propongan. Como dije antes, la información es poder. Normalmente, la gente que os critique será gente que no conoce nada acerca del homeschooling. Con darles algunos datos y demostrarles que estáis informados, será suficiente. A mí me gusta estar al día de los informes y estudios que aparecen no solo acerca del homeschooling, sino también sobre educación en general. Algunos datos interesantes son, por ejemplo, estos: el casi 40% de fracaso escolar existente en España; los casi 4000 niños educados en casa en este país y los más de 3 millones en todo el mundo; las cada vez más numerosas universidades estadounidenses que no solo admiten a homeschoolers, sino que les reservan un cupo de plazas y que, además, lo hacen siguiendo el ejemplo de Harvard y Yale, cuyo prestigio está fuera de toda duda; los 6.000 euros anuales que cada niño homeschooler le ahorra al Estado español; las personas que han triunfado sin haber ido a la escuela (como Cristopher Paolini, Frank Lloyd Wright, las hermanas Polgar o Jennifer Love Hewitt, entre otros) habiendo sido declarados "fracaso escolar" (como Albert Einstein y Winston Churchill) o no habiendo terminado sus estudios universitarios, como Bill Gates, Steve Jobs, Mark Zuckerberg, Anna Wintour o Ralph Lauren).

    Segunda. No contestar si no te sientes cómoda con la situación. Recuerda que las formas de crianza y educación son opciones personales (familiares) que no incumben a nadie más que a vosotros. Puedes sonreír educadamente y tratar de cambiar de tema; puedes decir que agradeces su interés y que prometes meditarlo; puedes decir que consideras que se están inmiscuyendo en un asunto que no es de su incumbencia. Hay muchas respuestas posibles así que no te sientas obligada a dar explicaciones a cualquiera que te las pida.

    Tercera. Responder con otra pregunta para obligar a tu interlocutor a reflexionar sobre lo que está comentando. Por ejemplo, a "los niños educados en casa no socializan adecuadamente" se puede responder "¿a qué te refieres exactamente cuándo hablas de socializar?". Y a la pregunta de "¿por qué educas en casa?" se puede responder con la misma cuestión: "y tú, ¿por qué escolarizas?"

    Cuarta. Tener preparadas algunas respuestas ingeniosas. A veces el humor es nuestra mejor defensa. Darle la razón categóricamente a nuestro interlocutor o contestarle con ironía y decir algo así como "¡Ostras! ¿Cómo no se me había ocurrido?" lo dejará desarmado.


Sobre Laura Mascaró
Laura Mascaró Rotger es abogada, escritora, madre homeschooler y pedagoga en proceso de formación. Es además Presidenta de la Plataforma por la Libertad Educativa. Puedes encontrarla en su blog: http://www.lauramascaro.com

Documentos de Laura Mascaró publicados en Crianza Natural

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