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Hipoplasia. Insuficiencia de tejido glandular

Publicado el miércoles, 12 de febrero de 2014. Autor: Diana Cassar-Uhl

"Quizá solo necesitas intentarlo un poquito más"

"¿Has probado tomando fenogreco?"

"Probablemente no estás bebiendo suficiente agua"

Las madres que están luchando por la cantidad de leche que consiguen producir a menudo tienen que escuchar los consejos de amigos y familiares bien intencionados (e incluso a veces, de asesoras de lactancia poco informadas). Aunque la gran mayoría de las dificultades relacionadas con la producción de leche pueden remediarse solucionando pequeños problemas que tienen que ver con el manejo de la lactancia, existen mujeres para las que producir suficiente leche para sus bebés es difícil o imposible.

Esta condición, llamada fallo primario de lactancia, ocurre cuando el cuerpo de la madre no produce la cantidad necesaria de leche para su bebé, incluso cuando todo lo demás (agarre y posición, frecuencia de alimentación al pecho y exclusividad, el que la madre y el bebé se mantengan juntos, anatomía oral del bebé correcta, sin frenillo ni fisura palatina) está bien.

El fallo de lactancia primario puede ser debido a varios factores, incluyendo cirugía torácica o mamaria previa que haya cortado o dañado nervios críticos o conductos; complicaciones hormonales, como las que acompañan al síndrome de ovarios poliquísticos o a las anormalidades del tiroides; y una condición en la que el tejido mamario simplemente no se haya desarrollado durante la adolescencia.

Llamada en la literatura de la cirugía plástica deformidad tubular (o tuberosa) mamaria, la hipoplasia de la glándula mamaria (también llamada Insuficiencia de Tejido Glandular o ITG) se abordaba hace años como un tema únicamente estético, buscando la corrección de la apariencia de los pechos femeninos pero haciendo poco caso a su función. No obstante, al ganar significancia la lactancia materna como tema de salud pública, más madres han buscado amamantar de esta forma. Lamentablemente aún existe mucho desconocimiento sobre cómo actuar cuando la lactancia no funciona.

¿Por qué algunas madres no producen leche?
El fallo en la lactancia puede clasificarse en tres categorías: preglandular, glandular y posglandular (Morton, 1994).

Un problema preglandular que cause una producción baja o nula de leche estará directamente relacionado con algún tema hormonal, como la retención de placenta o la tiroiditis posparto.

Las causas posglandulares de insuficiente producción son las que ocurren después del nacimiento del bebé y se deben a un "mal comienzo". Sería el caso de un bebé que no puede tomar la leche eficazmente del pecho (por cualquier motivo) o el de un manejo inadecuado de la lactancia, como las tomas programadas o la separación prolongada de la madre y el bebé.

Los problemas glandulares que causan una producción baja o nula pueden incluir la cirugía mamaria previa o la hipoplasia/ITG. A menudo, el fallo glandular viene acompañado de uno o más factores pre o posglandulares. Entender tu propio cuerpo, tu salud y los medicamentos o comportamientos que tu doctor pueda haberte recomendado durante tu período preconcepcional y tener un índice de masa corporal (IMC) saludable antes de quedarte embarazada puede ayudar a normalizar tus hormonas. También puede ayudarte a conseguir que la lactancia tenga el mejor inicio posible el hecho de buscar ayuda experta de una asesora de lactancia o IBCLC y elegir un lugar para dar a luz que sea "amigo de los niños".

¿Tengo hipoplasia?
Los pechos hipoplásicos pueden ser pequeños o grandes. Es la forma del pecho, dónde está colocado y la asimetría lo que puede indicar hipoplasia, no necesariamente el tamaño. Por ejemplo, unos pechos de un tamaño normal pero que no tengan suficiente tejido glandular podrían estar rellenos de tejido adiposo (grasa) y llenar de forma completamente normal un sujetador.

En un estudio realizado a 34 madres por Huggins, Petok y Mireles (2000) se halló una correlación entre las siguientes características físicas y una baja producción de leche:

  • Pechos muy separados entre sí.
  • Asimetría entre los pechos (uno de ellos es bastante más grande que el otro).
  • Presencia de estrías en los pechos en ausencia de crecimiento durante la pubertad o durante embarazos.
  • Pechos tubulares (con aspecto de "saco vacío").

Otras características que podrían indicar hipoplasia son:

  • Areola desproporcionadamente grande o bulbosa.
  • Ausencia de cambios en el pecho durante el embarazo, el posparto o ambos períodos.

Aunque un porcentaje muy grande de madres con ITG ya sentían que sus pechos eran diferentes o que "algo no iba bien" durante la adolescencia, es habitual que no sea hasta el embarazo, si sus pechos cambian muy poco o nada, o hasta después de dar a luz, si no producen suficiente leche para su bebé, cuando la madre descubre que no tiene suficiente tejido glandular. Una excepción podría ser si quiso hacerse o se hizo cirugía de aumento de pechos durante una época anterior en su vida. Quizá entonces escuchó al cirujano plástico hablar de "deformidad tubular del pecho", término usado para describir la hipoplasia /ITG en el campo de la cirugía plástica.

Es importante tener en cuenta que algunas madres que tienen los marcadores físicos que hemos indicado anteriormente no tienen ningún problema en conseguir producir leche de una manera completamente normal tras haber dado a luz. En cualquier caso, si en un asesoramiento antenatal se revelan características físicas relacionadas con la hipoplasia, debería preverse una atención extra para conseguir amamantar desde el principio de la mejor manera posible.

¿Por qué me ha pasado esto a mí? ¿Por qué no puedo producir suficiente leche?
Queremos destacar que, si se sospecha de un fallo de lactancia de naturaleza glandular, deberían revisarse y descartarse primero factores preglandulares o posglandulares. Puede ser frustrante para una madre que tiene hipoplasia real que le estén preguntando continuamente "¿Has intentado X o Y?", pero todos los bienintencionados especialistas buscan descartar primero las causas más comunes de baja producción (y para las cuales existen habitualmente soluciones efectivas). Como profesional, prefiero preguntar a las madres, "¿Qué pruebas te has hecho ya y que otras posibles causas has valorado?". Este enfoque muestra respeto por el recorrido que ya trae la madre a la par que la invita a hacer una recopilación de todos los otros factores que hayan podido contribuir al problema de la insuficiente producción de leche.

Existen pruebas (Rudel, Fenton, Ackerman, Euling & Makris, 2011) a favor de la teoría de que estar expuesta a niveles altos de ciertos contaminantes ambientales llamados dioxinas y a otros disruptores endocrinos mientras se está en el útero (contaminantes acumulados en el cuerpo de tu madre antes de nacer) puede predisponer a una mujer a no tener suficiente crecimiento glandular del pecho durante la adolescencia y embarazo, las dos etapas de la vida en las que los pechos deberían crecer. En algunos casos, los pechos de una chica pueden crecer durante la pubertad, pero quizá el crecimiento es asimétrico o los pechos son grandes y parecen normales aunque solo se haya desarrollado tejido adiposo, no tejido glandular. Esto podría ser resultado de irregularidades hormonales que ocurren en algunas condiciones endocrinas, como el síndrome de ovarios poliquísticos, o condiciones no controladas relacionadas con el tiroides o con la insulina (Marsco, Marmet & Shell, 2000).

Algunas madres con hipoplasia / ITG observan que tienen una fase lútea defectuosa, lo cual es algo que ocurre en ciclos con niveles de progesterona por debajo de lo normal, incluso aunque exista ovulación. Está caracterizado por una temperatura basal postovulatoria que no aumenta de manera significativa y también puede dar lugar a un manchado premenstrual.

Los casos de irregularidades endocrinas son especialmente importantes de señalar, ya que los temas hormonales que interrumpen el desarrollo del tejido glandular pueden también evitar que el tejido glandular que haya (aunque sea poco) produzca leche. Normalizar estas irregularidades hormonales puede ayudar a maximizar la actuación del tejido glandular que esté presente, y este es el motivo por el que ciertas medicaciones y hierbas puedan tener el efecto de estimular la producción de leche. En cualquier caso, lo que funciona para una mujer puede no funcionar para otra. Este área necesita aún de más investigación.

¿Qué puedo hacer? De verdad quiero amamantar a mi bebé.
Algunas madres, después de tomar todas las medidas posibles para maximizar su producción de leche, hacen las paces con la situación aunque no sea completamente favorable y encuentran placer en dar el biberón a sus hijos con amor y sensibilidad. Pero, para la madre que identificaba dar el pecho como una parte importante de la experiencia de ser madre, o para la madre preocupada por los riesgos de no dar leche materna a su bebé, el darse cuenta de que su cuerpo no va a producir lo que su bebé necesita para crecer puede ser devastador.

Afortunadamente, hay formas de preservar ciertos aspectos de la relación madre-bebé mientras se amamanta. Una vez más, es importantísimo que todas las otras posibles causas que dificulten el amamantar hayan sido sean descartadas, ya que cualquier medida que la madre tome para maximizar y aumentar su producción de leche será menos efectiva si hay otros factores en juego, como un manejo incorrecto de la lactancia o una inhabilidad por parte del bebé para transferir la leche de forma eficaz. También es vital ponerse en contacto con otras madres lactantes y conseguir que nos resulte familiar el comportamiento normal de un bebé lactante. Las madres que no producen mucha leche se preocupan siempre de si sus hijos se quedan con hambre. Algunos aspectos normales del comportamiento de un recién nacido pueden ser especialmente inquietantes para una madre con hipoplasia, pero una buena comprensión de lo que es "normal" en un bebé puede facilitar el proceso de volver a desarrollar confianza en sus propios instintos de lo que su hijo necesita.

Algunas madres con hipoplasia pueden ofrecer todo el alimento directamente de sus pechos, independientemente de cuanta leche puedan fabricar estos, mediante un suplementador de leche. Esta herramienta consiste en un pequeño tubo que se sujeta al lado o debajo del pezón de la madre. Este tubo está conectado a un contenedor en el que está el suplemento, que puede ser la propia leche extraída de la madre, leche de una donante o leche artificial. Otras madres descubren que son capaces de amamantar y cubrir la mayor parte de las necesidades de su bebé, quizá con el apoyo de galactogogos (en forma de hierbas o medicamentos), y solo necesitan ofrecer suplemento, tanto al pecho como en biberón, una o dos veces al día. Puede que tu bebé sea muy feliz si le ofreces 30 ml en un biberón, luego permites que te coja el pecho una vez que ha pasado el momento de más hambre y le dejas terminar en tu pecho. Algunas madres con hipoplasia observan que sus bebés no necesitan más suplementación con leche de donante o fórmula alrededor de los seis meses, una vez que están listos para tomar algún alimento sólido. Unos 30 ml de leche artificial ofrecen unas 20 calorías. La misma cantidad de un aguacate maduro aplastado son 50 calorías, y el plátano y la patata dulce en esa misma cantidad ofrecerían 25 calorías cada uno. Dependiendo del aumento de peso de tu bebé y de la necesidad de suplementación, los alimentos con gran calidad nutricional pueden ser un nutriente adecuado junto con la leche que tú misma estés produciendo. Tu pediatra podrá ayudarte a determinar qué es lo mejor para tu bebé.

Lo más importante es que te permitas la libertad de sentir la pérdida de la relación de lactancia que tú pensaste que tendríais. En este proceso, identifica que aspectos de amamantar a tu bebé te resultaban más importantes y busca la ayuda de una asesora de lactancia o IBCLC con experiencia en apoyar a madres con baja producción de leche o ITG. Ayuda a tu asesora a que te ayude. ¿Quieres aprender a extraerte leche y darle tanta como puedas producir con biberón? ¿No acabas de entender cómo funciona el suplementador al pecho que has comprado y necesitas un poco de ayuda con él? Quizá la idea de usar leche de donante te atrae, pero quieres algo más de información antes de encaminarte en esa dirección. Habla con tu asesora de lactancia sobre hasta dónde quieres llegar o cómo te sientes de cómoda con la situación. Si ella tiene conocimiento de cuáles son tus metas, podrá ayudarte a diseñar un plan de atención que estará a la altura de tus necesidades y de tu estilo de vida. Con apoyo, muchas madres consiguen sus metas y disfrutan de una exitosa y satisfactoria lactancia, que es, en definitiva, mucho más que los mililitros de leche que produzcas.

Referencias

  • Huggins, K., Petok, E., & Mireles, O. Markers of lactation insufficiency: a study of 34 mothers. Current issues in clinical lactation 2000; 25-35. Fuente: http://www.sonic.net/~mollyf/igt/
  • Marasco, L., Marmet, C., & Shell, E. (2000). Polycystic ovary syndrome: a connection to insufficient milk supply? Journal of Human Lactation, 16(2), 143-148.
  • Morton, J. A. (1994). The clinical usefulness of breast milk sodium in the assessment of lactogenesis. Pediatrics, 93, 802–806.
  • Neifert, M. R., Seacat, J. M., & Jobe, W. E. (1985). Lactation failure due to insufficient glandular development of the breast. Pediatrics, 76(5), 823-828.
  • Rudel, R. A., Fenton, S. E., Ackerman, J. M., Euling, S. Y., Makris, S. L. (2011). Environmental exposures and mammary gland development: State of the science, public health implications, and research recommendations. Environmental Health Perspectives 119(8): doi:10.1289/ehp.1002864
  • West, D., & Marasco, L. (2008). The Breastfeeding Mother’s Guide to Making More Milk. New York: McGraw-Hill.

Recursos (en inglés):

Artículos:

Podcasts:

Artículos generales en la web KellyMom:

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Sobre Diana Cassar-Uhl
Diana Cassar-Uhl es IBCLC y monitora de la Liga de La Leche, publica de manera frecuente en la revista "Breastfeeding Today" y es autora del panfleto de la Liga de La Leche "Vitamin D, Your Baby, and You" (NT: La Vitamina D, tu bebé y tú). Es autora de un libro sobre dar el pecho con hipoplasia, publicado por Praeclarus Press en 2013.

Documentos de Diana Cassar-Uhl publicados en Crianza Natural

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