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Los bebés tienen necesidades… ¿Eso te molesta?

Publicado el lunes, 13 de mayo de 2013. Autor: Darcia Narvaez

La dependencia del bebé humano aumentó durante el curso de nuestra evolución cuando los humanos pasamos de estar a cuatro patas a la posición bípeda. Tanto es así que madurativamente nacemos con 18 meses de retraso con respecto a otros primates. Esta dependencia es la que hace muy importante tener claro cuáles son las necesidades de los bebés antes de tener uno.

Por alguna razón, en las sociedades actuales hemos olvidado lo que los bebés necesitan para que sus cuerpos, cerebros y mentes crezcan sanos, algo que deberíamos saber a la perfección antes de ser padres. A continuación tienes una lista (corta) de las necesidades de nuestros bebés.

Relajación durante el embarazo/gestación
Los fetos en el vientre materno son sensibles a los estados de ánimo de la madre y a sus experiencias. Por ejemplo, si la madre está muy estresada también lo está su bebé, y esto puede tener efectos a largo plazo en la capacidad del niño a reaccionar al estrés y también en su personalidad (haciéndolo más irritable) tras el nacimiento. Por tanto, la madre necesita mucho apoyo social positivo y encontrar maneras de reírse y relajarse durante el embarazo. De lo contrario, el niño podría tener problemas de salud a largo plazo.

Parir debería ser natural
Las madres no son máquinas ni los bebés productos. Parir es un proceso. Cada parto es único, con sus propios tiempos y ritmos necesarios para que la relación entre la madre y el bebé cambie de ser un cuerpo dentro de otro cuerpo a ser un cuerpo encima de otro cuerpo. Las mamás necesitan la oportunidad de estar a cargo de este proceso, confiando en las señales de su cuerpo y sin ser tratadas como si hubiese que rescatarlas de ellas mismas.

Alimentación frecuente
Los bebés tienen estómagos pequeños y necesitan alimentarse frecuentemente. Si no lo hacen, les duele, como nos duele a nosotros cuando tenemos el estómago vacío. Y, además, los bebés crecen tan deprisa que limitarles la toma de alimento puede minar el desarrollo de su cerebro y de su cuerpo. Por supuesto el alimento que le proporciona al bebé todo lo que necesita es la leche materna. Bajo mi punto de vista, la leche artificial es un tipo de dieta de hambre, ya que difícilmente les proporciona algo de lo que necesitan para construir un cuerpo, un cerebro y una mente fuertes. Aún no se ha llegado a descubrir del todo la complejidad de las maravillas que contiene la leche materna.

Estar acompañados constantemente
Los bebés no son plantas, son criaturas sociales. Nacen con la expectativa de recibir un cuidado sensible, constante, amoroso, con mucho contacto físico y comunicación interpersonal. No van a crecer de manera óptima si están aislados en un cochecito, una cuna o un parque de juegos. El desarrollo de su cerebro social sufrirá y su salud e inteligencia, también. Por supuesto también necesitan dormir, pero este tiene que ser un sueño "social" (al lado de otra persona). Cowyn Trevarthen ha sugerido que el vínculo no es lo único que los bebés necesitan (Bowlby, 1981). También necesitan compañía intelectual y una comunicación interactiva lúdica a poder ser desde el nacimiento (en circunstancias normales).

Inmersión en la vida diaria
La vida de todos los días no debería ser una lucha de poder entre el cuidador y el bebé. La relación ideal es de mutua receptividad. El bebé indica una necesidad (con suerte el cuidador "verá" la señal antes de que el bebé empiece a llorar de dolor) y esta deberá ser atendida rápida y correctamente. Pero el resto del tiempo el bebé tiene que ser parte de la vida familiar, siendo llevado y estando en brazos de quien esté con él. Los bebés esperan ser llevados en brazos. (El libro “El Concepto del Continuum” describe una cultura en la que los niños son parte de la comunidad.)

El cuidado sensible 24 horas al día necesita más de 2 personas
No esperes ser capaz de cuidar bien de un bebé tú sola o incluso con tu pareja. ¡Necesitas mucha más ayuda que esta! Los bebés necesitan cuidados las 24 horas del día y dos personas no pueden ofrecerlo, sobre todo si una de ellas está trabajando.

¡Pero… parece imposible llevar a cabo estas recomendaciones!
Una buena parte del problema es que nos han enseñado que los genes son los que mandan, que la personalidad y salud del niño se debe sobre todo a factores genéticos. No es verdad. La mayor parte de en lo que se va a convertir un niño depende de las experiencias que vive en el útero y en los primeros años de vida, cuando ocurren todo tipo de procesos interactivos, incluyendo el "apagado y encendido" de los genes.

Los adultos de hoy en día tienen la desventaja de que, durante su propia infancia, la cultura de la crianza de los hijos les enseñó que disfrutar de relaciones íntimas con otros tiene menos valor que trabajar con ahínco o conseguir una larga lista de logros personales. Así que se ve como algo normal, e incluso correcto, no satisfacer las necesidades de un bebé. Y no tenemos mucha empatía con los bebés porque cuando nosotros fuimos pequeños no tuvieron demasiada empatía hacia nosotros. Además, al practicar más bien poco, estamos perdiendo nuestras habilidades para las relaciones sociales íntimas. Parece que se pone difícil, ¿no?

¡Disfrutar de la crianza es nuestra herencia evolutiva!
Podemos "mirar" como otras culturas cazadoras-recolectoras atienden todas estas necesidades de los niños con placer (ver "Hunter-Gatherer Childhoods" de Hewlett&Lamb). ¡Ellos lo disfrutan! ¡Con las necesidades atendidas desde el principio, sus niños resultan ser muy afables!

Si no puedes ofrecer esta atención a tu hijo, quizá en vez de ser padre deberías haber pensado en comprarte un perro
Pero, claro, los perros son mamíferos como nosotros y también se vuelven neuróticos si no atiendes sus necesidades. Los niños y los perros son iguales en este sentido. Si las necesidades de un perro o de un niño han sido desatendidas en una edad temprana y adoptan a consecuencia de ello una personalidad irritable, nadie querrá estar cerca de ellos ¿Quizá deberíamos mejor comprarnos un pez?

Pero vivimos en el mundo moderno. ¿Cómo podemos conseguir hacer estas cosas?
Sí, la vida moderna es lo contrario a lo que el bebé, los niños y las familias necesitan. Pero, ¿quién ha decidido que tenemos que vivir esta vida? ¿Corriendo a todas partes para hacer dinero y parecer más atractivos y más importantes? La gente puede cambiar, al igual que sus culturas (¡fíjate en Noruega!). Nosotros podemos cambiar nuestra cultura también. Podemos salir de esta loca carrera y hacer lo que es realmente importante: cuidar adecuadamente a nuestros hijos para que desarrollen personalidades agradables, una gran inteligencia y buena salud. Así tendrán la capacidad de ser mejores ciudadanos y miembros de la sociedad de lo que somos los adultos de hoy en día, y tendrán una oportunidad mejor de liderarnos a través de los desafíos que la humanidad afronta.


Sobre Darcia Narvaez
Darcia Narvaez es profesora de Psicología en la Universidad de Notre Dame (Estados Unidos). Ha publicado numerosos libros y está especializada en cómo las experiencias tempranas afectan al desarrollo.

Documentos de Darcia Narvaez publicados en Crianza Natural

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