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Cómo conseguir que tus hijos salgan de casa por la mañana

Publicado el martes, 06 de marzo de 2012. Autor: Laura Markham

"Ahora que el colegio ha vuelto a empezar y necesito sacar a los niños de casa e ir al trabajo, siempre voy corriendo y tarde. No importa cuánto madrugue y que deje todo preparado la noche anterior; mi hijo de cuatro años tarda tanto que es una pesadilla… No importa como le pida las cosas: vamos a ponernos la ropa y así nos dará tiempo de desayunar algo, a ver quién es mas rápido, vamos a hacer una carrera, ¿quién quiere ser un mono o una tortuga?, ¿quieres hacerlo tú o que lo haga yo?, elige entre estos dos jerséis, etc. Hará justo lo contrario. Empezará a quejarse o se tirará al suelo negándose a moverse, haciendo virtualmente imposible que le ayude a vestirse, cosa que tengo que hacer o tardaríamos otra media hora más. Es también muy cabezota y se quita toda la ropa porque no se ha vestido él solo. Me dice "no quiero levantarme o hacer pis", incluso aunque sepa que tiene que hacerlo, y va tan despacio que me doy por vencida. Durante todo este tiempo tengo a mi bebé de 17 meses sobre mi cadera llorando porque quiere ir a desayunar. Quiero que todos estemos por la mañana tan cargados de energía como podamos; no vacíos, como es el caso, para cuando llegamos al colegio y al trabajo." - Kristina.

¿Te suena todo esto?
Las malas noticias son que incluso haciendo tantas cosas "bien", como las hace Kristina (ofrece opciones, lo convierte en un juego, prepara todo la noche antes…), no hay garantías de que todo vaya a ir suavemente por la mañana. Todas estas cosas ayudan muchísimo pero, algunas veces, las necesidades de los niños y de los adultos simplemente son distintas.

¿Que necesita un niño de cuatro años por la mañana? Todo el mundo es distinto pero la mayoría de nosotros necesitamos un tiempo de transición del sueño a la actividad. La mayoría de los niños se niegan a hacer cosas si se sienten empujados. Muchos de los niños de cuatro años necesitan tener la posibilidad de "hacerlo yo solito" y quieren tomar sus propias decisiones sobre cuándo su cuerpo necesita hacer pis. Y no conozco ningún niño de cuatro años que entienda porque esa reunión a la que mamá tiene que llegar es más importante que no poder encontrar su cochecito de juguete.

Entonces, ¿cuál es la solución? Bajo mi punto de vista, la mejor solución es un trabajo con horarios flexibles (o a tiempo parcial) para ambos padres, de tal manera que haya tiempo por la mañana para que estos "pequeños humanos" pueden empezar su día de una manera más humana. Pero esto no es posible en todas las familias.

La siguiente mejor cosa que podemos hacer es recomponer nuestra idea de la rutina de la mañana. ¿Qué ocurriría si tu tarea más importante fuese conectar emocionalmente? De esta manera, tu hijo tendría realmente su "depósito emocional lleno". No solo estaría más dispuesto a cooperar contigo, sino que además sería más capaz de enfrentarse a los desafíos de su desarrollo durante el día. ¿Cómo?

  • Haz que todo el mundo esté en la cama lo más temprano posible.
    Si tienes que despertar a tus hijos por la mañana, significa que no están durmiendo lo suficiente. Cada hora menos de sueño de las que necesitan sería equivalente a un año menos en referencia a las funciones del cerebro, es decir, actuarían como si tuviesen un año menos.
  • Vete a la cama antes.
    Si tienes que utilizar una alarma para despertarte, no estás durmiendo suficiente. Lo siento. La rutina de la mañana exige infinita creatividad y energía por parte de los padres. Tus hijos dependen de que tú empieces tu día con tu "depósito lleno". No hay manera posible de ser paciente si estas exhausta.
  • Consigue tiempo extra.
    Levántate antes que tus hijos para estar ya vestida y centrada emocionalmente antes de interactuar con ellos. Planifica llegar rutinariamente al trabajo quince minutos antes de tu hora de entrada. La mitad de las veces no lo conseguirás, pero tampoco te enfadarás con tus hijos porque no estarás llegando tarde. La otra mitad del tiempo, estarás más relajada al empezar tu día y por tanto serás más eficaz en el trabajo.
  • Prepárate la noche anterior.
    Mochilas, maletín, almuerzos, ropa preparada, cafetera lista, desayuno planificado. Implica también a los niños la noche anterior para que elijan su ropa y encuentren el coche de juguete.
  • Asegúrate de tener cinco minutos de mimos relajados con cada niño mientras se despiertan.
    Lo sé, suena imposible. Pero si todo lo demás está listo, puedes relajarte durante cinco minutos. Este tiempo conectando con tu hijo transformará tu mañana. Llenas el "depósito" de tu hijo antes de que comience el día y reconectas tras la separación de la noche, lo cual da a tu hijo la motivación necesaria para cooperar contigo en vez de enfrentarse.
  • Usa rutinas para hacer que las transiciones sean más fáciles.
    A los niños les cuestan los cambios y la mañana está llena de ellos. Así que si sacarles de la cama es todo un desafío, haz que sea una rutina el bajar las escaleras de la casa cogidos de la mano haciéndoos mimos, y convierte esto en un tiempo de especial conexión con tu hijo durante el cual los dos os contéis algo por lo que estéis agradecidos, o algo que os gustaría que pasase durante el día. (Naturalmente, lo que tú menciones tendrá que ver con tu hijo.)
  • Date cuenta de que los niños necesitan tu ayuda para avanzar en sus rutinas.
    Si tu meta es que tu hijo tenga un buen comienzo del día, entonces tienes que darte cuenta de que tu trabajo es ayudarle a que avance a través de la rutina de la mañana alegremente, no solo ir dándole órdenes. Esto puede significar que cojas su ropa y se la lleves a la cocina y que se vista a tu lado mientras das de comer al bebé para que puedas a la vez ir reconociendo lo que va haciendo: "Me he dado cuenta de que has vuelto a coger tu camiseta azul. Te gusta esa camiseta… ¡Estas esforzándote tanto en ver qué zapato va en cada pie! ¡Hoy estás canturreando mientras te vistes!" Recuerda que el que se vista es tu prioridad, no la suya. Es tu presencia lo que le motiva.
  • Mantén la rutina tan simple como sea posible.
    Quizá quieras volver a plantearte el tema del desayuno. Lo sé, tú quieres que tu hijo coma un desayuno caliente en la mesa. Yo también. Pero tengo un hijo que durante un tiempo no estaba listo para comer tan pronto como se levantaba, así que hubo veces en las que comió un bocadillo en el coche. Un desayuno no menos saludable, sí más tranquilo… un mejor comienzo del día.

    ¿Te preocupa en este caso el cepillado de dientes? Yo le ofrecía el cepillo de dientes sin dentífrico y una tacita con agua después de que se comiese el bocadillo. Si consideras que esto es transigir demasiado, tendrás que encontrar una solución que se adapte a vosotros, pero mi punto de vista es que no debería haber normas. ¿Por qué no pueden dormir con la camiseta y los leotardos que van a llevar a clase? ¿Por qué no pueden ponerse una coleta en vez de cepillarse el pelo, o dormir ya con la trenza hecha?
  • Ofrece opciones.
    A nadie le gusta que le vayan presionando. ¿Prefiere lavarse los dientes en el fregadero de la cocina mientras sacas al bebé de la trona, o prefiriere hacerlo en el cuarto de baño? ¿Quiere ponerse primero los zapatos o el abrigo? Dale el control cuando puedas. Puede que creas que quiera ir al baño en cuanto se levante de la cama, pero lo que quiere es estar a cargo de su propio cuerpo. Mientras no se esté haciendo pis encima, probablemente le puedas dejar tomar esta decisión por sí mismo.
  • Haz un juego de interpretación con vuestra rutina.
    En algún momento del fin de semana coge un par de peluches que harán de mamá e hijo. Haz que actúen como en vuestra rutina matinal. Haz que el muñeco pequeño se resista, se queje, se tire al suelo. Haz que la mamá pierda los papeles (pero no asustes a tu pequeño sobreactuando). Que la mamá sea divertida y torpe. Tu hijo quedará fascinado. Entonces dale a tu hijo el muñeco que hace de mamá y volved a jugar el juego, pero esta vez tú serás el niño. Hazlo divertido para que los dos os riáis y podáis soltar tensiones. Asegúrate de que creáis escenarios en los que el niño va al cole en pijama, la mamá va al trabajo en pijama, o en el que el niño le grita a la mamá que se dé prisa y que se termine de preparar, o que la mamá diga "¿a quién le importa esa reunión? ¡Le diré al jefe que es más importante encontrar tu coche de juguete!" Dale, en forma de fantasía, lo que no puede tener en la realidad. Quizá aprendas algo de cómo hacer que las cosas funcionen mejor y, con toda seguridad, verás mucha más comprensión y cooperación de tu hijo el lunes siguiente. Como poco, habrás disuelto la tensión.
  • Prioriza sin miramientos.
    Si los dos padres trabajan fuera de casa a tiempo completo cuando los niños son pequeños, simplemente no hay forma de hacer nada "extra" durante la semana. Esta es la única manera de poder irte suficientemente temprano a la cama para estar de buen humor por la mañana. Y tu hijo depende de tu buen humor para regular su propio estado de ánimo. No te preocupes, estos años no durarán para siempre. Estas creando unas maravillosas bases para que, poco a poco, ellos se vayan haciendo cargo de su propia rutina matinal.
  • La vida moderna pone presiones sobre los niños y los padres que minan nuestra conexión. Pero necesitamos esta conexión para suavizar los traqueteos de nuestra agitada vida. Nuestros niños la necesitan, no solo para poder colaborar, sino para crecer. Afortunadamente, cuando convertimos esta conexión en nuestra prioridad, todo lo demás resulta un poco más fácil.


Sobre Laura Markham
La Dra. Laura Markham es Psicóloga Clínica por la Universidad de Columbia y madre de dos hijos. Es la editora del portal AhaParenting.com y colaboradora habitual de otros sitios web sobre crianza.

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