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Abriendo el estrecho superior de la pelvis mediante la Posición de Walcher

Publicado el lunes, 06 de febrero de 2012. Autor: Gail Tully

Este pasado año, dos partos que atendí se beneficiaron de una técnica compartida hace 100 años por el Dr. Walcher, por lo que se evitó una cesárea en ambos los casos.

La primera de estas madres estaba en su tercer parto en casa tras cuatro cesáreas previas (era su séptimo hijo). Había tenido dificultades con el encajamiento de su primer bebe en la pelvis, estando tumbada en una cama, y le habían practicado una cesárea cuando estaba dilatada de 3 cm. Tras esta, habían llegado otras tres cesáreas en sus siguientes partos. Me había sentido muy honrada al ayudarla en el parto de su quinto hijo, el primero en casa. También a este bebé le costó un tiempo encajarse. Partía de la posición en posterior y una variedad de cambios en las posturas le permitieron finalmente atravesar la pelvis. Su segundo parto en casa ocurrió tras una fase latente prolongada, pero antes de que su matrona llegase.

Ayudándola de nuevo esta vez con su séptimo bebé, después de muchas horas y diversas técnicas, la mamá había empezado a expresar su miedo de que quizá este hijo tuviera que nacer por cesárea. Preocupada le pregunté si me permitía realizarle un examen interno. Tras todo el esfuerzo que había realizado en su trabajo de parto, comprobé que aún solo estaba de 2 cm. Apenas podía alcanzar la cabeza del bebé…si es que eso era la cabeza, pensé. Había poca superficie que tocar y no podía estar segura de si era el hueso parietal, la frente o incluso un brazo cruzando la pelvis. Pero ninguna de estas posibles partes del bebé estaba ni siquiera dentro de la pelvis. Busqué mas información palpando externamente; la cabeza estaba centrada en medio del estrecho superior. El bebé estaba preparado para entrar en la pelvis pero no podía avanzar a pesar de las fuertes contracciones. La entrada de la pelvis de la madre estaba en un ángulo más pronunciado de lo habitual, alterando el ángulo que el bebé necesitaba para entrar en ella.

Entonces le dije a la mamá: "¡Lo estás haciendo todo tan bien…! Te estás relajando bien, te estás moviendo siguiendo tu instinto… La cabeza de tu bebé, a pesar de todo esto, está sobre el hueso púbico y necesita un poco de ayuda para entrar en la pelvis. Estas contracciones son muy fuertes porque tu útero está intentando conseguir que el bebé penetre en la pelvis… Existe una técnica que podemos probar… No es cómoda, pero habitualmente funciona en tres contracciones. Debería permitir a la cabeza entrar en la pelvis y, con la cabeza encajada, empezarás a dilatar y el bebé bajará."

Modulé mi voz para que sonase tranquilizadora, abierta y dulcemente positiva, sin hacer realmente ninguna promesa pero mostrándome muy confiada. Después de todo, estaba a punto de pedirle que se colocase en una posición bastante complicada. ¡Más me valía transmitirle que sabía lo que estaba haciendo!

La posición de Walcher, también llamada "balanceo del trocánter", abre el diámetro antero posterior (AP/del frente a la parte posterior) del estrecho superior a su mayor potencial, como muestra la ilustración 1. También puede producir un cierto aplanamiento del sacro, “quitando de en medio” el promontorio sacro del camino a recorrer por el bebé, aunque en este momento no conozco ningún estudio radiológico hecho en esta posición que lo confirme.

La madre permanece tumbada sobre su espalda con sus piernas colgando completamente por el borde de la cama, o bien se tumba encima de un rollo de algún material duro colocado debajo de sus trocánteres. Los trocánteres son las grandes protuberancias que existen en la cabeza de los fémures y que se encuentran justo debajo de la articulación de la cadera. Ésta está en la parte superior del muslo (no el sacro), justo por debajo del pliegue horizontal del borde de las nalgas. El diámetro óptimo para este apretado rollo es de 30 a 38 cm (de doce a quince pulgadas) y puede hacerse con una sábana o con una almohada (o una pila de almohadas) aplastadas. Tumbada sobre su espalda y sobre el rollo bajo los trocánteres, el hueso púbico se convierte en el hueso del cuerpo situado a mayor altura, aunque la barriguita se asome por encima de él.

Le pedí que intentara mantenerse en la posición de Walcher durante tres contracciones, aunque después de la segunda exclamó: "¡Suficiente!". Generalmente propongo tres contracciones porque con cualquier posición que se utilice con la intención de crear más espacio en la pelvis, asumo que durante la primera contracción la madre casi nunca está en la posición correcta, ya que aún se está colocando cuando comienza. También podríamos decir a la mamá que con la primera contracción permitimos que el útero y el bebé sean conscientes del espacio extra que estamos creando. La segunda contracción permite al bebé beneficiarse de este espacio extra. Y la tercera contracción es para asegurarnos. Quedándose en la posición durante la tercera contracción compensamos si en la primera la pelvis aún no estaba suficientemente abierta. Un bebé grande puede necesitar incluso más de tres contracciones para encajarse, o para rotar y descender con otras técnicas.

En este caso el bebé entró en la pelvis y la mamá estaba dilatada de 4 cm al cabo de una hora. Siete horas después, tuvo un rápido expulsivo y un precioso nacimiento de un sano y fuerte bebé.

La ilustración 2 muestra la pelvis antes y después de la posición de Walcher. El gris claro muestra el hueso púbico y el promontorio sacro en un estrecho superior con un diámetro antero posterior de aproximadamente 9,5 cm. La pelvis en gris claro muestra su posición antes de realizar la Walcher. En gris oscuro se muestra la misma pelvis en la posición de Walcher. El diámetro antero posterior está en este caso estimado en unos 12,5 cm, aunque imágenes radiológicas podrían medir el cambio real en el diámetro AP. El sacro puede haberse "aplanado" y haber así desplazado al promontorio posterior (hacia atrás). El hueso púbico es el hueso más alto ahora en el cuerpo, mientras los trocánteres reposan sobre 35 cm de ropa de cama enrollada. Observa el perfil de la cabeza fetal ahora encajada en la pelvis gris oscura.

La segunda madre que usó la posición de Walcher fue una mamá primeriza de pequeña estatura que comenzó a "forcejear" con el parto. Estaba en una piscina portátil en su salón. Me fijé que instintivamente se había colocado en la posición de Walcher dentro del agua pero que no se quedaba en ella durante la contracción. Este movimiento me dio una pista.

Cuando veo mujeres haciendo esto, suelo encontrarme a sus bebés aún por encima del estrecho superior a pesar de la apariencia fuerte y activa del parto.

Sus contracciones estaban siendo fuertes pero el parto no avanzaba, así que su matrona le pidió que saliese de la bañera. Estaba de unos 4 cm y no había habido avances desde hacía siete horas.

Su matrona había sido mi aprendiz y nuestra amistad me permitía ciertas libertades que en otras circunstancias no me hubiese tomado. Así que no pude mantener mis manos fuera ni mi boca cerrada. Comencé una exploración, palpando su abdomen, buscando la razón de este estancamiento en la dilatación y encontré al bebé en la posición Occipito Derecha Posterior (ODP); la espalda del bebé estaba a la derecha y la frente sobre el borde, pudiendo palpar un brazo superponiéndose a la sínfisis, sobre la vejiga.

Normalmente siendo su matrona bastante "hands off" (N.T: "Manos fuera" es una forma de atención al parto que defiende interferir y tocar lo menos posible respetando el proceso fisiológico), hizo un tacto en este caso y encontró a su alcance las dos fontanelas y la barbilla, que no estaba metida hacia el pecho (no estaba flexionada) sino extendida. Ayudó al bebé a flexionar la barbilla aprovechando dos o tres contracciones para reajustar el ángulo de la cabeza simplemente manteniendo sus dedos anular y corazón frente a la fontanela anterior, reforzando así la oposición de la frente. Al tiempo que la contracción empujaba contra la resistencia de sus dedos (convertidos en un falso suelo pélvico) la barbilla se flexionó. La cabeza no rotó, pero la matrona pudo sentirla moverse. Me tomé ese movimiento como una buena señal de que el bebé ahora tenía más espacio. Fue un tacto duro y doloroso, y aunque ninguna de nosotras manipularía un cérvix gratuitamente creo que el haber ayudado a su bebé a flexionar la cabeza ahorró a esta mujer unas cuantas horas de parto. El parto, en cualquier caso, no había avanzado a pesar de las fuertes contracciones hasta realizar esta pequeña maniobra. Le habíamos hecho muchas sugerencias e igualmente la habíamos animado a moverse. Fue su desánimo lo que nos llevó a investigar y sugerir estas dos intervenciones: flexionar la cabeza del bebé y ayudarle a encajarse mediante la posición de Walcher.

La mamá quería estar en la piscina de partos. (¿Quién no querría, después de todo esto?) Yo tenía la esperanza de ayudar al bebé a encajarse e iba a sugerirle la posición de Walcher, pero vi su necesidad de encontrar algo de descanso en la piscina. Entonces recordé a una mamá primeriza, hacía unos años, que se puso en la posición de Walcher adaptada a la piscina.

Esta posición consigue abrir el ángulo de la pelvis colocándose a cuatro patas dentro de la piscina. Las rodillas de la madre tienen que estar lo más lejos posible de su tripa y de su columna, mientras mantiene su cabeza fuera del agua. En la versión para la piscina de Walcher, la mamá comienza a cuatro patas, y se mueve alejando las rodillas todo lo que pueda de su cabeza, incluso elevando sus pies y sacándolos fuera del agua mientras sigue de rodillas (ver ilustración 3).

Un rato después, hice una comprobación y ya no podía palpar el brazo sobre el pubis así que pensé que el bebé había rotado. Algunas horas después comenzó una fase larga de expulsivo, llegando la mujer a salir de la piscina para ayudarse un poco de la fuerza de la gravedad. Volvió a meterse en la piscina cuando el bebé coronó y allí dio a luz. Mover a la madre cuando el bebé estaba ya coronando me preocupó en el sentido de que hubiésemos podido interrumpir la rotación de hombros. El bebé venía en una presentación combinada que hacía difícil una distocia de hombros verdadera pero nos ofrecía otro reto, generalmente menos importante, en su lugar. El brazo del bebé venía envolviendo su nuca, con la mano abierta hacia la espalda. Me imagino que el brazo se quedó quieto mientras el bebé en ODP recorría el arco de rotación hasta colocarse en Occipito Anterior (OA) sin traer el brazo consigo. En ocasiones veo brazos envolventes, dejados atrás mientras que el resto del bebé que estaba en Occipito Posterior (OP) rota durante el parto a OA antes de nacer.

La posición de Walcher es una posición en la que el estrecho superior se abre en su máximo ángulo alejado además de la columna. El hueso púbico queda alejado al máximo de la columna, hacia delante, dándole al bebé, que está en OP con la barbilla extendida, espacio para encajarse. La posición de Walcher no se hace necesaria muy a menudo, solo cuando el bebé no puede entrar en la pelvis a pesar de la presencia de fuertes contracciones. Sospecho que también podría funcionar con la distocia de hombros bilateral.

Primero, permite que la madre lo intente a su manera. Si no funciona, sugiérele suavemente una técnica apropiada. Tan pronto como el parto progrese, sumérgete de nuevo en las sombras murmurantes, arrullando, enamorada con el proceso del parto.

Copyright © 2011 Midwifery Today, Inc. Todos los derechos reservados. Publicado con el permiso de Midwifery Today, Número 97, Primavera 2011. www.midwiferytoday.com / Tel. + 1 541 344 7438

Nota sobre la traducción:
El contenido de Midwifery Today ha sido publicado originalmente en inglés. Midwifery Today, Inc. no garantiza la traducción precisa de sus contenidos en otro idioma que no sea el inglés, incluyendo la exactitud de la traducción del sitio web de Midwifery Today. Para consultar el contenido preciso de Midwifery Today, acuda siempre a la versión en lengua inglesa.


Sobre Gail Tully
Gail Tully es Matrona Profesional Certificada (CPM - Certified Professional Midwife) y combina la observación con la ayuda práctica mientras busca una conexión intuitiva con la madre y su parto. Gail Tully ha desarrollado el portal SpinningBabies.com y Belly Mapping para ayudarnos a comprender como el equilibrio de la estructura de la madre afecta a la posición del bebé y como la posición del bebé afecta al parto.

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