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El nacimiento en el agua y el estreptococo B

Publicado el martes, 26 de febrero de 2013. Autor: Midwifery Today

El estreptococo del grupo B (EGB) es una de las especies de bacteria que normalmente vive en los intestinos. Unos minutos antes del nacimiento, la presión de la cabeza del bebé que desciende por el conducto vaginal arrastra materia fecal del intestino grueso de la madre hacia fuera a través de su ano. Si la mujer está dando a luz en el agua, las heces llegan al agua. Si está en una bañera, se puede vaciar antes de que la cabeza del bebé haya nacido, pero, si da a luz en una piscina, es muy probable que el agua caliente quede "inoculada" con EGB. El agua caliente del baño favorece el crecimiento del EGB. La bacteria vive unos minutos antes de duplicarse, creciendo exponencialmente si el entorno está suficientemente caliente. Si el bebé nace en el agua junto a las heces, quedará expuesto a las bacterias intestinales de la madre inmediatamente.

Sin embargo, la literatura médica actual documenta un solo caso de aparición precoz de estreptococo B en el recién nacido de 4432 nacimientos en el agua controlados. Este hecho sugiere, de forma inesperada, que las mujeres con embarazos de bajo riesgo que dan a luz en el agua podrían tener un riesgo mucho más bajo de transmitir el EGB a sus bebés que las que dan a luz fuera del agua. El ultimo porcentaje conocido de bebés con EGB en partos fuera del agua es de 1 de cada 1450.

Existen varias teorías que podrían explicar este fenómeno y que se comentarán en este artículo:

  • Inocular al bebé con la flora intestinal de la madre durante el nacimiento le protege de la infección del EGB.
  • El agua hace desaparecer las bacterias EGB adquiridas durante el descenso a través de la vagina.
  • El agua diluye las bacterias EGB y las mezcla con multitud de otras bacterias intestinales que compiten con ellas.
  • La aparición precoz del EGB se ve favorecida muchas veces por complicaciones e intervenciones durante el nacimiento, que se dan con menos frecuencia en los nacimientos en el agua.
  • El método canguro durante el nacimiento favorece el que los recién nacidos estén sanos.
  • El EGB y el EGB resistente a los antibióticos son característicos de los entornos hospitalarios, en los que los nacimientos en el agua no son una opción habitualmente.
  • Existe un porcentaje más alto de complicaciones sobre las que no se informa en los nacimientos en el agua frente a los nacimientos fuera del agua.
  • Una amplia y exitosa campaña internacional ha encubierto los informes de todas las muertes y enfermedades por EGB después de nacimientos en el agua.

Exponer al bebé a la flora natural de la madre está reconocido como uno de los muchos procesos protectores que deberían suceder inmediatamente después del nacimiento. Aun así, dar a luz a un bebé en una piscina en la que la madre ha defecado puede ser considerado por muchos como algo contrario al sentido común. Sin embargo, las investigaciones recientes sugieren que las complicaciones no son habituales en estos partos. Un informe de 4.030 nacimientos en el agua da como resultado ninguna muerte por infección precoz de EGB y una infección de EGB[1]. El informe no detalla si el bebé infectado con EGB estaba entre los bebés que tenían alguna malformación cromosómica o hubo alguna complicación durante el parto, como una rotura de cordón con aumento de pérdida de sangre o distocia de hombro. En 1993, cuando este estudio se llevó a cabo, el porcentaje de EGB en partos fuera del agua era seis veces mayor (1 caso por cada 588 partos) que en partos en el agua. Esté ratio es actualmente tres veces mayor, 1 de cada 1.450 partos[2], a pesar de los nuevos y mejorados protocolos establecidos por el CDC (Centers for Disease Control - Centros para el control de enfermedades en Estados Unidos). Estos protocolos establecen dar a un 30% de las mujeres dosis masivas de antibióticos, incluyendo a todas las mujeres con cultivos de EGB positivos (sobre un 22% de las mujeres) y a las que se ponen de parto antes de la semana 37 (un 10% de los partos).

La revisión realizada por Cochrane sobre inmersión en el agua incluye otros 10 estudios, mostrando que no hay aumento en el porcentaje de infecciones entre los bebés de mujeres que han estado durante el trabajo de parto o en el momento del nacimiento en el agua[3]. La mayoría estudiaron mujeres que habían estado durante el proceso de parto en el agua, pero que no habían estado en el expulsivo dentro de ella. La revisión de Cochrane también incluye tres estudios (además del que contaba con 4.030 partos en el agua) de otras 402 mujeres cuyos bebés nacieron en el agua, entre los que no hubo ningún caso de infección.

Mientras que la tasa de aparición precoz de EGB entre bebés nacidos a término en un hospital (partos fuera del agua) era de 1 de cada 1.450 entre los años 1999 y 2005, la tasa de aparición precoz de EGB entre recién nacidos antes de las 37 semanas de gestación era de 1 entre 330[4]. En el Reino Unido, el protocolo para la gestión del riesgo de EGB, ejecutado siempre que la mujer se niegue a un cultivo a las 36 semanas, establece la administración de antibióticos durante el parto solo cuando el riesgo de infección para el bebé sea alto (por ejemplo, prematuridad, más de 18 horas con la bolsa de aguas rota o sospecha de infección). En los Estados Unidos y Canadá, el protocolo es la administración profiláctica de antibióticos a todas las mujeres que den positivo a las 36 semanas, a pesar del hecho de que para la inmensa mayoría de estas mujeres, el riesgo de infectar a su bebé con EGB es menor de 1 por cada 1.400 partos, o, si dan a luz en el agua, 1 por cada 5.000.

En ningún caso se informa a las mujeres de que si paren a su bebé dentro de una agradable bañera de agua caliente bajan el riesgo de la infección de EGB para su bebé. En cambio, se les dice frecuentemente que tienen un patógeno muy peligroso viviendo dentro de ellas cuando, de hecho, la bacteria es parte de la flora natural de un 20% de las mujeres.

Aunque parir en el agua puede dar la impresión de ser menos "intuitivo", esta práctica parece proteger a los bebés frente al EGB. Mientras que pinchar a las mujeres con dosis altas de antibióticos para intentar matar la mayor parte de las bacterias EGB (a la vez que se matan los lactobacillus y otras bacterias saludables) de la vagina antes de que el bebé pase a través de ella pueda parecer más obvio, ignora nuestra comprensión científica de las "astutas" habilidades de estas bacterias. La mera presencia de antibióticos crea un ambiente en el que la cepa de bacterias más resistente por selección natural tendrá, de repente, una creciente ventaja sobre sus competidoras. Las bacterias tienen una gran habilidad para mutar rápidamente ante la presencia de antibióticos. El Staphylococcus Aureus resistente al Methicillin (MRSA) resiste todas las variantes de la penicilina gracias a la generación de una enzima que descompone la clase completa de antibióticos llamados Betalactámicos[5]. Si el MRSA y el estreptococo entran en contacto, podrían fácilmente intercambiar entre ellos plásmido que contenga genes que doten al EGB de resistencia a la penicilina, creando así un EGB resistente a ella. De hecho, ya ha sido aislado este EGB resistente a la penicilina. Las bacterias han desarrollado muchos otros mecanismos interesantes, como bombear de manera selectiva ciertos antibióticos fuera de su cuerpo y hasta digerir otros para su propia nutrición[6]. Todos los antibióticos son productos químicos producidos a partir de mohos o bacterias para mantener a raya a otras bacterias, lo que significa por definición que el organismo que produce el antibiótico posee genes que lo convierten en "intocable" por el antibiótico que él mismo produce. La resistencia a antibióticos existe desde el mismo momento en que los antibióticos fueron creados.

El EGB no está en vías de desaparición. Dar a 1-2 millones de mujeres al año dosis masivas de antibiótico ha incrementado el porcentaje de la infección por EGB. La incidencia general de infección precoz de EGB en recién nacidos mostró una tendencia inicial a la baja entre 2000 y 2003 (0,52 a 0,31 casos por cada 1.000 nacimientos) seguida de un aumento desde el 2003 hasta el 2006 (0,31 casos a 0,40 casos por cada 1.000 nacimientos)[7]. Este aumento no solo se está dando en la sepsis precoz, sino que en la tardía también está aumentando por encima de niveles anteriores (2003-2005), incluso aun cuando en este caso nunca se ha podido documentar un descenso previo de casos[8].

Finalmente, varios estudios han encontrado un aumento de un 32% de EGB en adultos y se prevé que este porcentaje continúe aumentando[9]. ¿Necesitamos establecer paralelismos entre las 19.000 muertes en los Estados Unidos en 2007 por infección de MRSA (rango de edad entre 21 y 96, edad media 72)? ¿Necesitamos recordar que el 7% de los adultos son alérgicos a la penicilina y que por tanto disponen de tratamiento efectivo contra el EGB resistente a la eritromicina y a la clindamicina?. Además de esto, una nueva enfermedad que causa quemazón y dolor durante años, llamada vaginitis sintomática crónica por EGB, descrita por primera vez en estudios de casos de 1997, está volviéndose más y más común, y probablemente implique cepas de antibióticos resistentes al EGB, ya que los antibióticos no parecen estar resultando muy útiles a la hora de erradicarla[10].

Los protocolos aceptados del CDC parecen ser incorrectos y la extraña idea de que el parto en el agua puede proteger frente al EGB en el recién nacido y en el adulto y frente a la aparición tardía de la infección, parece resultar cierta. En 2010 un artículo en prensa contaba que un bebé nacido muerto a las 27 semanas de gestación “revivió” al ser colocado en el pecho de su madre en un hospital en Sidney[11]. ¿Podría el método canguro suprimir también la sepsis en el recién nacido? Siendo cínica, busqué en Snopes.com (NT: Snopes.com es una página web reconocida por dar validez o invalidez a leyendas urbanas) para verificarlo y encontré una historia de un gemelo que estaba en estrés respiratorio y que no mejoraba con nada, hasta que el personal médico lo colocó junto a su hermano en la incubadora[12]. No podemos deshacernos de lo que observamos simplemente porque no podamos entender como ha sido posible que funcione.

Finalmente, debemos considerar el punto de vista económico detrás del uso profiláctico de antibióticos contra el EGB en recién nacidos. Aunque la penicilina se vende como medicamente genérico, un vial de 5 millones de unidades de penicilina se vende por unos 50 dólares. Como un millón de mujeres americanas al año necesitan unos dos viales durante el parto, eso significa unos 100-200 millones de dólares gastados al año en penicilina, lo que supone un ingreso significativo para unas cuantas compañías farmacéuticas. ¿Tendrá esto alguna influencia en el CDC? ¿Cómo se puede explicar el silencio sobre los datos del parto en el agua, que prometen mejores resultados sin los peligros de la resistencia a los antibióticos? Y ahora que ya está dicho en voz alta, ¿crees que el CDC empezará a promocionar el nacimiento en el agua?

Autora: Judy Slome Cohain, CNM (Matrona Enfermera Certificada) desde 1982, está dedicada a iluminar el campo de la salud de la mujer con evidencia objetiva, basada en el método científico.

Copyright © 2011 Midwifery Today, Inc. Todos los derechos reservados. Publicado con el permiso de Midwifery Today, Número 96, Invierno 2010/2011. www.midwiferytoday.com / Tel. + 1 541 344 7438

Nota sobre la traducción:
El contenido de Midwifery Today ha sido publicado originalmente en inglés. Midwifery Today, Inc. no garantiza la traducción precisa de sus contenidos en otro idioma que no sea el inglés, incluyendo la exactitud de la traducción del sitio web de Midwifery Today. Para consultar el contenido preciso de Midwifery Today, acuda siempre a la versión en lengua inglesa.

Referencias:

  • Gilbert, R.E. and P.A. Tookey. 1999. Perinatal mortality and morbidity among babies delievered in water: surveillance study and postal survey. BMJ 319:483-87.
  • Phares, C.R. et al. 2009. Epidemiology of invasive group B streptococcal disease in the United States, 1999-2005. JAMA 299(17): 2056-65.
  • Cluett, E.R: and E: Burns. 2009. Immersion in water in labour and birth. Cochrane Database of Systematic Reviews (2) DOI:10.1002/14651858.CD000111.pub3.
  • Ver referencia 2.
  • Wals, C.T. and M.A. Fuschbach. 2009. New ways to Squash Superbugs. Sci Am 301(1): 32-39
  • http://www.scientificamerican.com/podcast/episode.cfm?id=166B51F8-DE9C-DCF8-9132AF8A95CA0642 Acceso: 1 Sep 2010.
  • Centers for Disease Control and Prevention. 2009. Trends in perinatal group B streptococcal disease-United States, 2000-2006. MMWR Morb Mortal Wkly Rep 58 (5):109-12
  • Cohain, J.S. 2009. Long term Symptomatic GBS Vulvovaginitis – eight cases resolved with freshly cut garlic. Eur J Obstet Gynecol Reprod Biol 146(1):110-11
  • Ver referencia 2
  • Ibid.
  • Ver referencia 7
  • http://www.dailymail.co.uk/health/article-1306283/Miracle-premature-baby-declared-dead-doctors-revived-mothers-touch.html. Acceso: 1 Sep 2010.
  • http://www.snopes.com/glurge/hug.asp. Acceso: 1 Sep 2010

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