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El proceso del duelo en la muerte perinatal

Publicado el martes, 07 de junio de 2011. Revisado el sábado, 17 de octubre de 2015.
Autor: Crianza Natural

El embarazo es una época de ilusiones y proyectos, un tiempo en el que hacer planes de futuro junto a nuestro esperado bebé, de incógnitas sobre su aspecto, su parecido, su carácter... y de sueños. Proyectamos todas nuestras esperanzas en ese pequeño que vendrá a llenar nuestras vidas de alegría. Por todo esto, nadie está lo suficientemente preparado como para escuchar las palabras que nos informan de que no encuentran el latido del corazón de nuestro bebé, de que ha fallecido, o de que su paso por nuestro mundo será breve.

Los padres que reciben esta terrible noticia, se debaten entre la confusión y el más profundo dolor, siendo habitual que se hallen en estado de shock, preguntándose por qué les ha sucedido, y qué podrían haber hecho para evitarlo.

En el caso de que el bebé haya fallecido antes de haber nacido, sea esta una pérdida en las primeras semanas o al final del embarazo, las madres se ven en la posible situación de tener que dar a luz a su bebé, momento especialmente difícil si tenemos en cuenta que el nacimiento es un proceso que asociamos con la vida, y no nos resulta concebible hallar en él la muerte. Cuándo esperamos el comienzo de una nueva vida en todo su esplendor, resulta extremadamente difícil llegar a aceptar un triste desenlace.

Aún a pesar de lo doloroso de la situación, el proceso del parto puede ser una experiencia que ayude a los padres a reconciliarse consigo mismos, a despedirse de su bebé de manera serena, y a favorecer, en comparación con un legrado o una cesárea, una mejor recuperación física posterior de la madre. Un parto acompañado de manera contenida, amorosa y sobre todo respetuosa puede constituir una valiosa herramienta que contribuya a que la madre se sienta dueña del proceso, vinculada, sin presión y sobre todo tenida en cuenta.

En otros casos, los padres deben enfrentarse a la noticia de que su hijo no vivirá mucho tiempo, y deben despedirse de su bebé cuando aún apenas le han dado la bienvenida.

En cualquier caso, es importante poder estar con su hijo tanto como deseen, despedirse con calma, de manera íntima, en un lugar cálido fuera del resto de miradas y sin interrupciones.

Es primordial ofrecer a los padres toda la información que necesiten sobre el proceso por el que van a pasar, de manera clara, concisa y con la mayor sensibilidad posible. Esto hará que, a pesar del dolor y del shock del momento, puedan decidir cómo desean despedirse de su bebé. Puede que deseen abrazarle, besarle, hablarle o tomar fotografías para conservar un recuerdo que mantenga viva para siempre la imagen de su hijo. Son decisiones que, aunque en un principio pueden resultar duras de tomar, en muchos casos pueden ayudar a los padres a elaborar su duelo recordando a su bebé.

Para algunas familias, uno de los peores momentos por los que tienen que pasar tras perder a su hijo en estas circunstancias es la salida del hospital, la vuelta a la vida cotidiana que ya no será nunca igual a como la conocieron, pero en la que aparentemente nada ha cambiado. Llegan a casa con los brazos vacíos, la ropita del bebé que esperaban, con sus cosas y sus esperanzas rotas.

Es en estos momentos cuando el apoyo de la familia y amigos cobra mayor importancia, arropando a los padres y mostrándoles su cariño y comprensión. Hay que entender que es posible que los padres deseen estar solos; necesitan digerir todo lo ocurrido y llorar en la intimidad a su hijo perdido. La llegada a casa es el momento donde los padres empiezan a integrar todo lo vivido, y es cuando más necesitan el apoyo y el cariño de las personas de su entorno.

¿Qué podemos hacer para ayudar a los padres en estos momentos?
Preguntarles como se sienten y escuchar lo que tengan que decirnos. Tanto si desean hablar de ello, como si aún no se encuentran preparados, hacerles saber que, cuando lo estén, ahí estaremos para llorar junto a ellos. Esto les ayudará a sentirse queridos y apoyados, respetando siempre la posibilidad de que necesiten estar solos o no se encuentren en condiciones de atendernos.

Un abrazo en silencio es, en ocasiones, más reconfortante que todas las palabras de pésame que puedan pronunciarse. Hay que hacerles ver que su dolor es compartido, que su hijo también era importante para nosotros. No evitemos hablar de su bebé; como cualquier padre y madre, habrá momentos en que desearán hablar de su hijo, de cómo era, de cómo le esperaban... No desviemos la conversación por miedo a causarles dolor; les dolerá mas pensar que su bebé ha sido olvidado, porque para ellos su hijo está muy presente en sus vidas y les reconfortará saber que nosotros también le recordamos.

Es un error intentar relativizar el dolor por la pérdida con expresiones como "sois jóvenes y tendréis más hijos", ya que, lejos de servirles de consuelo, agudizarán su dolor al minimizar sus sentimientos y su pena por su bebé perdido. Para ellos, su hijo es único e irreemplazable por lo que ése tipo de expresiones, en la mayoría de ocasiones, pueden resultarles ofensivas e hirientes.

También podemos ayudarles con pequeñas tareas, como prepararles la comida o hacerles pequeñas compras, ya que les resultará difícil enfrentarse a salir de casa y responder a las preguntas de quienes se encuentren.

Cuando los padres se encuentren anímicamente mejor, es importante mostrarse interesado en hablar con ellos de su hijo, de su embarazo, preguntarles cómo era o cómo se sentían esperándolo. Esto les ayudará a cultivar los buenos recuerdos, a mantener vivos los buenos momentos y la memoria de su hijo, y a saber que no son las únicas personas para las que su hijo es importante.

El duelo por la pérdida de un bebé
La pérdida de un hijo es un suceso para el que la naturaleza no nos ha dado herramientas. Para la madre, la sensación de haber tenido un bebé dentro de su vientre y no tenerlo en brazos se traduce en un sentimiento confuso. Su cuerpo le dice que acaba de ser mamá, pero no tiene un hijo al que abrazar. Sus pechos pueden rebosar leche, pero no hay bebé al que amamantar. El padre, por su parte, suele ver como sus sentimientos son, en ocasiones, ignorados, ya que se tiende a centrarse en el dolor de la madre y a olvidar que él también ha perdido a su bebé. Por ello, es importante recordar que el padre también necesitará apoyo y comprensión.

Puede suceder que, dentro de la propia pareja, cada miembro tienda a manifestar su dolor de manera diferente, o incluso a no mostrarlo abiertamente. Esto no quiere decir que no lo sientan en lo más profundo de su ser, sino que las maneras de llevar el duelo pueden diferir considerablemente entre ambos. Mantenerse unidos, apoyarse el uno al otro y comprender la diferencia en ese sentido resulta especialmente importante para sobrellevar la pérdida y enfrentarse al día a día.

Muchas familias, al margen del hijo que han perdido, tienen otros hijos que, a su vez, también esperaban a ese bebé, y a los que se deben explicar los motivos por los cuales su hermano no vendrá, o vino y se fue. Es importante contarles la verdad de la forma más sencilla posible y adecuada a su edad para que puedan comprender lo sucedido y sepan que han tenido un hermano, que ha existido, pero que ha fallecido. De la misma manera, es esencial darles su propio margen para que expresen su dolor y así autorizar su duelo.

Puede ser que deseen despedirse también de su hermano teniéndolo en brazos, bañándolo, vistiéndolo o estando ellos presentes también de diversas maneras hasta el funeral. O pueden ver fotografías de su hermano. Todas estas posibilidades están presentes siempre que el niño se sienta cómodo, pero es importante que los padres permitan que el niño tenga herramientas también para elaborar el duelo por la pérdida de su hermanito.

Siempre se les puede contar cómo se esperaba su llegada y la tristeza de que ya no esté aquí. Se les puede explicar que se le esperaba con la misma ilusión con la que un día se les esperó a ellos, y que duele mucho que no haya salido como todos el mundo deseaba.

Es importante compartir el dolor con los niños, preocuparse de que lleguen a comprender lo sucedido y de que sepan que los padres están tristes porque, al igual que ellos, querían mucho a ese bebé y le echan de menos. Todo esto ayudará a los hermanos a entender el amor que unos padres sienten por un hijo, y a saber que no ocurre nada por llorar o estar tristes, algo que les ayudará a llevar su propio duelo por el hermano fallecido. También hay que asegurarse de que el niño entiende que, aunque los padres ahora estén tristes y durante un tiempo la vida no será como antes, a ellos les siguen queriendo.

Los bebés que llegarán después.
Tras la pérdida de un hijo, algunos padres tienen la necesidad de volver a concebir de forma inmediata, a la vez que sienten que así traicionan a su hijo perdido. En este sentido no hay pauta alguna, ya que cada familia debe hacer lo que su corazón le dicte. Nadie puede decirles que es lo adecuado, solamente los dos saben cuál es el camino a seguir.

El positivo en el test de embarazo suele recibirse con ilusión, miedo y, en ocasiones, cierto sentimiento de culpabilidad. Muchas madres sienten que traicionan a su hijo cuando reciben la noticia de un nuevo embarazo. La sensación de estar viviendo algo ya pasado es común en algunas mujeres, a las que les resulta difícil separar un embarazo del otro y que, en algunos momentos, tienen la sensación de que es su bebé perdido quien va a nacer.

Con el tiempo, ésta sensación va desapareciendo y la ilusión por un nuevo hijo va creciendo, aunque también aumenta la ansiedad por finalizar el embarazo con un bebe sano en brazos. Son embarazos delicados, donde un buen apoyo afectivo y del personal sanitario ayuda a los padres a sobrellevar sus miedos y compartir sus ilusiones, haciendo algo tan sencillo como dejándoles que expresen sus temores, sus ilusiones o sus planes.

El parto es un momento que vivirán con especial ansiedad, y aún más en padres cuyo bebé murió en el parto. Lo único que esperan es recibir a su hijo en brazos, sano y vivo. Puede ser al mismo tiempo un momento de gran alegría y de dolor, de esperanza y de malos recuerdos.

Si vamos a visitarles, debemos entender que, a pesar de la gran alegría que el nacimiento de un hijo produce en los padres, es posible que esos padres no aparenten estar tan felices como creemos que debieran estar. Para ellos puede ser un momento de gran contradicción, donde echarán de menos más que nunca al hijo que no está con ellos. Esto no significa que no estén felices, puesto que quizá sea uno de los días más importantes de sus vidas, pero pueden sentir a la vez que en la foto de familia queda el hueco de alguien que no está, y a quién siempre tendrán presente.

Aquellos padres que hayan perdido un hijo pueden sentirse más arropados entre personas que hayan vivido su misma experiencia. Para ello, existen asociaciones y grupos de padres y madres que han pasado por una pérdida perinatal donde pueden encontrar comprensión y ayuda por parte de personas que entienden lo que sienten. Algunos de estos grupos de ayuda son:

  • Umamanita: asociación que entre otras cosas lucha para mejorar la atención a padres y bebés dentro del sistema sanitario español.
  • Era en Abril: un grupo de ayuda mutua de padres y madres que han perdido a sus bebés. Cuenta con grupos en diferentes países de Latinoamérica y España, y realizan actividades en memoria de sus bebés.
  • Petits amb llum: un grupo de apoyo catalán para padres que han perdido a sus bebés en periodo perinatal. (También en castellano.)
  • Siempre en el corazón: una sección de testimonios de padres que han vivido la muerte perinatal de sus bebés, de la página "El parto es nuestro".
  • SUA - Superando un Aborto: Comunidad virtual para mujeres y hombres que han sufrido alguna pérdida gestacional.

Sobre Crianza Natural
El equipo interno de colaboradores de Crianza Natural está formado por personas con gran experiencia en temas de parto, lactancia, crianza y porteo infantil.

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