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Alimentación y embarazo: la importancia del ácido fólico

Publicado el viernes, 25 de septiembre de 2009. Autor: Cecilia Galli Guevara

Preparándonos para albergar al bebé

Llegó el momento tan esperado, quizás imaginado desde que tenemos memoria: hemos decidido convertirnos en madres. En un período de tanta ilusión, antes de la concepción es importante preparar el cuerpo para albergar a nuestro bebé. Aparte de evitar hábitos nocivos como el tabaquismo, es fundamental adquirir ciertos nutrientes que, si no estamos cuidando nuestra alimentación, tal vez no estén presentes en nuestra dieta cotidiana.

Para muchas mujeres, el embarazo es un buen momento para empezar a comer de manera saludable y para incorporar buenas costumbres que conservarán durante el resto de su vida. Si bien es común la imagen de la embarazada hambrienta que todo lo devora, en la mayoría de los casos solamente se necesitan 300 calorías extra al día para mantener al bebé (aunque las necesidades particulares pueden variar). El desafío consiste en incorporar esas calorías eligiendo sabiamente las comidas que deparan las cantidades necesarias de cada grupo de alimentos que son mejores para la madre y el bebé.

La elección de aquellos alimentos que pueden hacer una diferencia en nuestra salud puede ser el primer mimo que le hagamos a nuestro bebé. "Comer por dos" no tiene por qué ser comer el doble, sino un acto responsable y entretenido, por qué no.

Antes de quedar embarazada

Uno de los nutrientes más importantes durante la gestación son los folatos, o su variante en forma de medicamento, el ácido fólico. Los folatos, también conocidos como vitamina B9, están presentes en vegetales de hoja verde, como la espinaca o la lechuga, en legumbres como las alubias, en las semillas de girasol y en la levadura de cerveza, entre otros. También pueden encontrarse en alimentos fortificados y en suplementos dietarios.

Su mayor efecto benéfico relacionado con la gestación es que evita malformaciones en el feto, principalmente las de la columna vertebral (espina bífida) y del cerebro (anencefalia), llamados defectos del tubo neural. Otras malformaciones que puede prevenir son el labio leporino y la fisura palatina. Como estas malformaciones suelen desarrollarse cerca de los 28 días después de la concepción, antes de que muchas mujeres adviertan que van a convertirse en mamás, es conveniente disponer de buenas reservas de ácido fólico antes de quedar embarazadas. Tres meses antes de empezar a buscar el bebé es un buen momento para empezar a preocuparse por los folatos o el ácido fólico.

Además, un estudio publicado recientemente apunta que la ingesta de ácido fólico antes de la concepción está asociada con una reducción de entre el 50 y el 70% en la incidencia de partos prematuros espontáneos. Y que el riesgo de nacimientos prematuros espontáneos es inversamente proporcional a la duración de la suplementación con ácido fólico antes de la concepción (esto es: a mayor tiempo de suplementación con ácido fólico, menores probabilidades de tener un parto prematuro).

Una dieta rica en folatos

Las recomendaciones diarias de folatos para una persona adulta son de unos 400 microgramos. Esta cantidad se consigue con la ingesta de alimentos entre los que destacan la levadura de cerveza, los cereales en general, algunas verduras como las coles, las espinacas o las acelgas. Para alcanzar la cantidad de folatos necesaria, se necesitaría ingerir, por ejemplo, 10 g de levadura, 200 g de cereales o hígado de ternera, o 300 g de espinacas. Por ser cantidades algo elevadas, es importante tratar de consumir estos alimentos en las mejores condiciones, evitando en la medida de lo posible la pérdida de folatos durante el procesado, la conservación o la cocción de los alimentos.

En efecto, las condiciones de conservación o el cocinado de los alimentos puede destruir algunos de sus nutrientes. La exposición excesiva a la luz puede hacer que estos alimentos pierdan más del 60% de los folatos que contienen. Además, al ser una vitamina hidrosoluble, la cocción puede hacer que los folatos pasen al agua, de forma que los alimentos pierden nutrientes. Las elevadas temperaturas aumentan la disolución en el agua, de forma que las pérdidas pueden superar el 40%. Para reducir esa pérdida de vitaminas, se recomienda cocinar las verduras al vapor, o cocer con poca agua y consumir también el agua de cocción.

Dada la importancia de los folatos durante el embarazo en la prevención de malformaciones graves, y dado que en ocasiones los hábitos alimenticios pueden ser insuficientes para garantizar unas cantidades óptimas de folatos, se suele recomendar a las mujeres que planean quedarse embarazadas que tomen un suplemento vitamínico de ácido fólico, al menos tres meses antes de tratar de concebir.

Conviene saber que determinados medicamentos puede alterar la absorción de los folatos o el ácido fólico, y hacer que necesitemos un aporte mayor. Podría ocurrir en algunas personas que toman habitualmente analgésicos (ácido acetilsalicílico - Aspirina), antiácidos, cortisona, o anticonceptivos, entre otros medicamentos. En el caso de las mujeres que planean un embarazo, y que han estado tomando anticonceptivos durante un período prolongado, puede ser conveniente que se preocupen un poco más por ingerir cantidades adecuadas de folatos, y consulten a su médico sobre la conveniencia de tomar suplementos vitamínicos de ácido fólico.

No obstante, a pesar de todas las bondades atribuidas al ácido fólico, no todo es de color de rosas: los alimentos enriquecidos con ácido fólico son motivo de polémica, ya que no hay acuerdo sobre las cantidades de este micronutriente que deberían contener, y además se van descubriendo posibles efectos perjudiciales. Así, un estudio desarrollado por la escuela de medicina Dartmouth y por el Norris Cotton Cancer Center (de los Estados Unidos) sugiere que, a diferencia de lo que se creía hasta el momento, los suplementos de ácido fólico podrían agravar el riesgo de sufrir tumores colorrectales benignos. Algo para tener en cuenta es que a medida que se descubren los beneficios que aporta la suplementación con ácido fólico, también pueden conocerse sus desventajas en caso de consumirse en altas cantidades o por períodos prolongados.

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Sobre Cecilia Galli Guevara
Cecilia Galli Guevara es periodista, escritora y madre de tres hijos. Es argentina y vive en Estados Unidos con su familia.

Documentos de Cecilia Galli Guevara publicados en Crianza Natural

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