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La inducción del parto pocas veces está justificada

Publicado el martes, 26 de mayo de 2009. Revisado el jueves, 15 de octubre de 2015.
Autor: Crianza Natural

Un estudio publicado recientemente en el BJOG, la revista médica del Royal College of Obstetricians and Gynaecologists, señala que la mejor evidencia científica disponible no avala muchas de las razones médicas que dan los profesionales para provocar el parto.

Los investigadores sólo encontraron evidencia para apoyar la inducción del parto al cumplir las 41 semanas de gestación o después (41 semanas completas, esto es, 40+7 o más). "Nuestra revisión de la mejor evidencia disponible sugiere que la inducción del embarazo postérmino puede reducir el síndrome de aspiración de meconio y evitar muertes perinatales. Aunque la inducción a las 41 semanas de gestación se ha criticado debido al elevado número de inducciones que son necesarias para evitar una sola muerte perinatal, nuestra estimación (369 inducciones para evitar una muerte perinatal) se pueden comparar favorablemente con la profilaxis para las mujeres con estreptococo del grupo B (1191 profilaxis para evitar 1 muerte perinatal) o el screening rutinario para detectar el estreptococo del grupo B (5704 screenings para evitar 1 muerte neonatal), intervenciones que se recomiendan rutinariamente en Estados Unidos, Canadá y Australia. Las cesáreas no aumentan con una política de inducción del parto a las 41 semanas de gestación o después".

En cuanto a la inducción del parto por rotura prematura de membranas a término, constatan que parece reducir la corioamnionitis, endometritis y la admisión de bebés en unidades de cuidados intensivos neonatales, sin aumentar las cesáreas. No obstante, no se ha observado que los bebés sufran más infecciones en caso de no inducir, por lo que cabe entender que los ingresos en unidades neonatales podrían deberse a una política preventiva por parte de algunas instituciones.

El estudio no ha encontrado suficiente evidencia para justificar la inducción en otras muchas situaciones, por ejemplo:

  • Si se supone que el bebé es muy grande (sospecha de macrosomía)
  • Si se sospecha un retraso del crecimiento intrauterino
  • En caso de embarazo gemelar
  • En caso de diabetes insulino-dependiente
  • Si se detectan bajos niveles de líquido amniótico (oligohidramnios)

Una de las autoras del estudio, la Dra. Ellen Mozurkewich, especialista en medicina materno-fetal en la Universidad de Michigan, dice: "La mejor evidencia disponible no avala las inducciones de rutina en muchas de las situaciones en que se está recomendando una inducción a las pacientes. Hace falta más investigación para clarificar los riesgos y beneficios de la inducción en estas situaciones".

El estudio concluye que "las mujeres que se enfrentan a una posible inducción deberían disponer de la mejor evidencia disponible para poder tomar una decisión informada sobre los riesgos y beneficios del procedimiento. Los médicos deberían utilizar la mejor evidencia disponible para apoyar la toma de decisiones, y tendrían que reconocer cuando no hay suficientes evidencias para guiar claramente la conducta que convendría seguir. Los investigadores y las agencias financiadoras deberían dar prioridad a la realización de estudios que puedan orientar claramente en estas situaciones".

Referencias
http://www3.interscience.wiley.com/cgi-bin/fulltext/121677185/HTMLSTART


Sobre Crianza Natural
El equipo interno de colaboradores de Crianza Natural está formado por personas con gran experiencia en temas de parto, lactancia, crianza y porteo infantil.

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